Han
pasado tres días desde que empezamos con mi entrenamiento de magia. Los
primeros dos días estuve aprendiendo a percibir el vitalis que fluye por mi
cuerpo, fue hasta el tercer día cuando me di cuenta de una extraña sensación
recorriendo mi cuerpo, era una sensación similar a cuando invoco mi magia,
vitalis puro, moviéndose libremente de un lado a otro dentro de mi cuerpo y
concentrándose justo en la zona de mi pecho. Después de haberme dado cuenta de
esto fue en ese mismo día que logre utilizar magia primaria sin su
encantamiento. Según Max estaba avanzando mucho mas rápido de lo que esperaba.
Ahora el siguiente paso antes de aprender a utilizar mi magia es aprender a
invocar magia desde otras partes de mi cuerpo, Max me dijo que tenía que
desviar el flujo del vitalis hacia otras partes. El día de hoy he estado toda
la mañana intentándolo, pero es demasiado difícil el cambiar la dirección en
que se mueve, de alguna forma se siente como si tuviera su propia vida, yendo
de un lado a otro sin hacerme caso alguno.
“Oooohhh,
esto es demasiado difícil”.
“Tómatelo
con calma, has avanzado muy rápido en unos cuantos días, esto no es algo que
puedas dominar en un solo día”.
“Lo
se, es solo que no logro hacer que se mueva ni un poco, solo va moviéndose al
azar de un lado a otro, el único lugar al que puedo redirigirlo es a mis
manos”.
“Y
es por eso que debes seguir practicando, no hay atajos para esto”.
“Ugh…”.
Mientras
yo continuaba con mi entrenamiento Max hacia ejercicios balanceando su espada
en el aire. En estos pocos días que he convivido con el me he dado cuenta de lo
diligente que es con su entrenamiento diario, todos los días hace su rutina de
entrenamiento mientras me enseña magia y al volver al pueblo entrena junto a
Jules y Edwin, además de eso, el día de ayer salió de caza otra vez. – Me
pregunto de donde sacara tanta energía –.
Voltee
a ver la posición del sol, pronto será la hora del día en que Max me dice que
pare, aun así, siento que no he logrado ningún avance el día de hoy. Con cada
uso de mi magia sentía como el vitalis en mi interior disminuía poco a poco,
estaba a punto de llegar a mi limite - ¿Quizá debería parar? – No, necesito
seguir intentándolo, aun después de que mis reservas de vitalis se agoten debía
seguir esforzándome. Puse todo mi empeño en ello y logré usar magia una vez más
aun con mis reservas vacías, dos veces más, me sorprendió darme cuenta que era
posible seguir usando magia aun cuando se ha acabado tu vitalis. Estaba por
usar magia una tercera vez cuando empecé a sentir nauseas, un hormigueo recorrió
mi cuerpo de pies a cabeza, no logré mantener mi balance y caí sobre mis rodillas.
Al darse cuenta de lo que estaba pasando Max corrió hacia mí para ayudarme.
“Oye,
¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien? Es suficiente por hoy ¿Acaso agotaste tu
vitalis?”.
“¿Es
normal sentirme mareada si agoto mis reservas?”.
“No
realmente, pero si intentas usar magia sin vitalis si”.
“Ya
veo”.
No
podía levantarme, mis piernas no paraban de temblar y mi cabeza daba vueltas.
“Intenta
sentarte un momento”.
“¿Por
qué me está pasando esto?".
Me
senté lentamente como Max me lo había pedido, pero terminé recostándome usando
la mochila de Max como almohada.
“Cuando
intentas usar magia una vez agotaste tu vitalis empezaras a utilizar tu propia
vida como fuente de energía”.
“¿Mi
vida?”.
“Si,
tu carne y sangre contienen energía que puede ser transformada en energía mágica.
Mi padre me dijo que a esto se le conoce como Magia de sangre”.
“Magia
de sangre… nunca había escuchado sobre ella, ni siquiera en mi enciclopedia
mágica”:
“Probablemente
no sea muy conocida en muchas partes, fue una magia prohibida que surgió en el
reino de Badyan. Al igual que paso con la magia umbra, no existen muchos
registros de su existencia por ser peligrosa, lo último que se supo de ella fue
un conflicto que ocurrió hace unos 20 años en ese reino”.
“¿Tu
como lo sabes?”.
“Al
parecer mi padre estuvo involucrado de cierta forma”.
“¿Y
me lo vas a contar?”.
“Quizá
en otro momento”.
Max
me miraba con una cara de preocupación, – ¿De verdad es tan grave lo que hice?
– Entiendo que no me siento bien después de haberlo hecho, pero no puedo
entender que tan malo será.
“¿Tiene
algo de malo usar tu vida para crear magia?”.
“No
es que sea malo como tal, al fin y al cabo, lo único que define si la magia es
buena o mala es el para que la usas, pero no deberías de usar magia que pueda
dañar tu propia vida”.
“Ya
veo…”.
“Si
te soy sincero, el por qué la magia de sangre se volvió una forma de magia
prohibida no es porque utilice tu vida para crear magia, existen muchos
hechizos para los que es necesario pagar un precio similar, al fin y al cabo.
El verdadero problema es que también puede usar la vida de otras personas”.
“Usar
la vida de otros para crear magia…”.
Esa
revelación me dejo sin palabras, una forma muy cruel de darle forma a algo tan
hermoso como la magia no podía ser algo bueno.
“Así
que, por favor, prométeme que no te forzaras más de la cuenta. Vas por muy buen
camino como estas, así no tardas en poder usar hechizos de verdad”.
“¿De
verdad lo piensas?”.
“Definitivamente”.
Max
me sonrió, su cara de felicidad era la de siempre, parece tan sincero cada vez
que hace eso. Extendió su mano hacia mí para ayudarme a levantarme y yo la
sujete con fuerza.
“¿Crees
poder caminar?”.
“Mi
cuerpo aún se siente pesado y creo que sigo teniendo nauseas”.
“Apóyate
en mí, te llevare hasta el pueblo así que no te preocupes”.
“¡Eehh!
Ah, no debería, solo te estaría causando problemas”.
Sería
demasiado vergonzoso hacer que Max me cargara hasta el pueblo, tal vez si
descanso solo un poco más.
“Estaré
bien, solo necesito descansar un poco más”.
“Ni
hablar. Soy tu maestro, es lo menos que puedo hacer. Asegurarme de que estés
bien es parte de mi deber”.
“¿Estás
seguro de esto?”.
“Totalmente”.
Max
puso su expresión seria, no hay forma de que lo haga cambiar de parecer una vez
que hace eso, me pone algo nerviosa verlo tan determinado en ayudarme.
“Bien…”.
“Sube”.
Subí
sobre la espalda de Max, para ser un chico su espalda no era tan ancha, pero se
sentía muy firme, como la de un guerrero que ha entrenado durante años. Max recogió
nuestras cosas y las sujeto en sus hombros y cintura, le dije que yo podía
cargar algunas cosas, pero me lo negó. Empezó a caminar fuera del bosque, los
dos nos mantuvimos en silencio durante todo el camino. En ocasiones Max
volteaba su cabeza para asegurarse de que estuviera bien, lo único que podía
hacer era encogerme detrás de su espalda cada vez que hacia eso. Mientras me
cargaba podía sentir como mi cara hervía de la vergüenza, estaba avergonzada de
haberlo preocupado por sobrepasarme con el entrenamiento, me sentía avergonzada
de que me estuviera cargando hasta el pueblo y me sentía avergonzada de estar
tan cerca de el.
“Oye,
¿te sientes bien? Te ves un poco roja, ¿acaso tienes fiebre?”.
“No
es nada, estoy bien”.
Me
encogí una vez más detrás de su espalda. Después de un tiempo caminando por fin
llegamos a las puertas de la aldea, al acercarnos estas se abrieron de golpe,
podía ver como una pequeña figura salió a toda velocidad de ellas, era Edwin
que corría hacia nosotros con una cara de preocupación.
“¡ANNETTE!
¿Qué te paso? ¿Estás bien?”
“¡Oye
enano!, ¡¿Por qué corres así de la nada abandonando tu puesto?!”.
Jules
apareció corriendo justo detrás de Edwin, tenía esa mirada asesina que pone
cada vez que Edwin lo desobedece, algo que pasa muy seguido desde que los
conozco.
“Oh,
Annette ¿Te paso algo?”.
“No
es nada, solo estoy algo agotara”.
“¿Agotada?,
te vez un poco roja”.
“Si,
fue una mañana muy agitada para mí, Max me estaba enseñando algunos de sus
trucos”.
“¿T-t-trucos?”.
“Esto
paso por ser la primera vez que intentabas eso”.
“¡¿P-p-primera
vez?!”
Edwin
se empezó a alterar por alguna razón, su cara se empezó a tornar roja ¿Acaso
estará enfermo?”.
“Oye
Edwin, ¿Te sientes bien?”.
“Eh,
yo, eh, NO, digo, SI, quiero decir…”.
“*Suspiro~*
Ignórenlo, por cierto ¿Qué tanto han estado haciendo en el bosque últimamente?,
han estado yendo mucho".
“Solo
vamos a recoger algunas hierbas”.
“Si
tu lo dices, aun así deberían apresurarse a tu casa, no te ves muy bien a decir
verdad”.
“Oye,
no deberías decirle eso a una dama como yo ¿Sabes?”.
“Eso
haremos Jules, gracias”.
Jules
nos dio el paso a la aldea. Edwin aún tenía su cara algo roja, quizá el también
debería ir a descansar. Estábamos por cruzar la puerta de la aldea cuando
empezamos a escuchar a alguien gritando detrás de nosotros.
“¡¡AHÍ
ESTAS!! ¡Es hora de terminar nuestro combate!”.
Zhai
se acercaba corriendo hacia nosotros, detrás de él venía su equipo, el grupo de
aventureros Caminantes del Sonido.
“¿En
serio va a empezar con eso?”
“Apuesto
la cena de esta noche a que perderá”.
“Apuesto
el hospedaje de esta noche a que terminará herido”.
“Chicos,
chicos, no deberían tener un poco más de fe en su compañero”-
“NO
(x3)”.
Por
su apariencia parecía que habían estado fuera durante algunos días, todos
tenían sus ropas sucias, con rasguños y raspones en sus equipos y rostros.
“¡Estoy
listo para nuestro duelo!”.
“No
puedo ahora?
Max
rechazo el duelo sin dudarlo.
“¡¿Qué?!
¡¿Por qué?!”.
“Necesito
llevar a Annette a su casa”.
Zhai
volteo a verme, tenía una mirada de frustración en su rostro, miro hacia el
suelo mientras apretaba sus puños.
“Entiendo”.
“Además,
acaban de volver al pueblo. No te ves muy bien asi que pienso que deberías
tomar un descanso antes de la revancha”.
“¡No
me subestimes!¡Que te importa cómo me veo!¡Puedo patearte el trasero ahora
mismo si quisiera!”.
“Tenemos
dos días fuera Zhai, deberías tomártelo con calma por hoy y descansar primero”.
Quik
se acercó a Zhai y coloco su mano sobre su hombro, Zhai se tambaleo hacia
enfrente e hizo una mueca de dolor, no sé si fue porque Quik uso mucha fuerza o
su mano es muy pesada, o tal vez de verdad está demasiado cansado por su viaje.
Jules se acercó a Quik y al resto de aventureros.
“Veo
que volvieron todos, ¿Tuvieron una buena exploración?”.
“No
diría que muy buena, exploramos los alrededores de la aldea e intentamos
adentrarnos en el bosque, pero la zona es muy amplia y apenas nos encontramos
con algunos rastros de monstruos en el camino”.
“Supongo
que solo es un inicio”.
“Así
es, por ahora lo mejor es descansar antes de nuestra segunda expedición, por
cierto ¿Qué tiene la chica?”.
“Salieron
temprano al bosque y viene agotada”.
“¿Agotada
eh?”.
Quik
se quedó observándome seriamente ¿Habrá descubierto algo? Quizá su exploración terminó
cerca de donde nos encontrábamos entrenando Max y yo. Justo cuando empecé a
pensar lo peor, su cara cambio por una de burla hacia mí.
“No
será acaso que ustedes...”.
“¡¡NOOOOOOOOO!!”
Edwin
empezó a gritar de la nada justo antes de colapsar.
“¡Edwin!”.
“JAJAJAJAJAJAJA,
¿pero qué clase de reacción fue esa? Yo que esperaba más una reacción de la
chica”.
Quik
empezó a reír mientras se acercaba a Edwin que yacía en el suelo.
“Déjenmelo
a mí, ustedes han tenido una excursión de dos días y tu debes llevar a Annette
a su casa”.
Jules
se acercó a levantar a su hermano, tenía su cara azul de la vergüenza por lo
que acababa de pasar.
“Oh,
sí”.
“Tendremos
nuestro duelo luego Zhai”.
“Eh…
Oh, sí”.
“Nos
vemos luego Jules”.
“Claro”.
Jules
agito su mano para despedirse de nosotros y dejamos la escena frente a la
puerta para dirigirnos a casa. Al llegar nos encontramos a mi madre y al sacerdote
Rhais hablando frente a la puerta de mi casa, junto a ellos había una carreta
tirada por un buey blanco.
“Hola
señor Rhais ¿Qué lo trae por aquí?”.
“¡Annette!
¿Qué te paso? ¿Te encuentras bien?”.
Mi
madre se acercó rápidamente a mí y Max al verme.
“Solo
estoy un poco agotada, me dio un golpe de calor mientras recorríamos el prado”.
“Oh,
ya veo”.
“Gusto
en verte Annette, es una lástima que no sea en una mejor ocasión”.
“No
se preocupe señor…”.
“Ya
te he dicho que solo Rhais está bien, vine aquí a dejar a tus hermanas, al
parecer se propasaron un poco con el entrenamiento de hoy y quedaron exhaustas,
como no podían ni caminar decidí traerlas en mi carreta”.
“Muchas
gracias por cuidar de mis hermanas”.
“No
hay de qué”.
“Muchas
gracias por traer a mis hijas”.
“No
tiene nada de que agradecerme, es mi deber como su maestro el cuidar de ellas
mientras estén bajo mi tutela”.
Eso
sonó muy parecido a lo que me dijo Max antes de salir del bosque, supongo que
para todos los maestros es importante el velar por sus estudiantes.
“Bueno,
será mejor que no les quite más tiempo”.
El
sacerdote Rhais se despidió de nosotros, subió a su carreta y se fue en
dirección a la iglesia.
“Entren
pronto, no vayas a tener otro golpe de calor mientras están parados ahí”.
“Si”.
Entramos
a mi casa y Max me dejo en un sofá de la sala, en el sofá frente a mi estaban
mis hermanas recostadas como dos pequeñas muñecas.
“¿Cómo
fue que las dos terminaron así?”.
“Melody
me reto a que ella podía usar la magia que nos habían enseñado antes que yo”.
“Tu
fuiste la que dijo que eras una maga muy poderosa que podía usar cualquier
hechizo que quisiera”.
“Niñas,
no es momento de que estén discutiendo, su hermana tampoco se encuentra muy
bien, así que será mejor que descansen. Yo preparare la comida así que ustedes
niñas pueden tomar un descanso hasta que se sientan mejor. Max, ¿Puedes
ayudarme a traer un poco de leña del establo?”.
“Por
supuesto madame”.
“Ara~”.
Mi
madre y Max salieron hacia el establo, yo por mi parte quizá deba aprovechar un
poco y hablar con mis hermanas sobre cómo van con su entrenamiento.
“Hermana,
hermana ¿Cómo fue que terminaste así?”.
“Me
dio un golpe de calor mientras estábamos en el prado”.
Me
duele mentirle así a Jane y mi familia, pero es mejor aún no contarles sobre mi
magia.
“¿Y
cómo van ustedes con su entrenamiento?”.
“Bien,
el señor Rhais nos enseñó algunos hechizos de rango elemental de nuestras
afinidades para que practiquemos, aunque a Jane se le da fatal recordar los
encantamientos”.
“¡No
es cierto! Es solo que usan palabras muy confusas…”.
Jane
empezó a mirar hacia abajo haciendo pucheros y una pequeña risa salió de mi
boca al verla. Era de esperarse que algo así sucediera con Jane, Melody por
otro lado parece estarlo pasando mejor. Al verlas tan centradas en su nuevo
entrenamiento no puedo evitar sentir que debo poner más de mi parte para no
quedarme atrás. Mientras no me sobreexceda conmigo misma supongo que no estará mal
si entreno un poco más antes de dormir en mi cuarto –Si, eso haré –, necesito intensificar
mi entrenamiento de alguna forma. Mientras miraba a mis hermanas otra sonrisa
escapo de mi boca.
“Annette,
no te rías”.
Jane
empezó a hacer pucheros de nuevo e intento levantarse, pero termino cayendo de
regreso en el sofá. No parece que se haya recuperado de sus nauseas aun, – teníamos
que ser familia supongo… –.
“Madre
dijo que debes descansar, así que no te esfuerces demasiado”.
“Está
bien”.
“Recuerden
que apenas están aprendiendo a usar magia, así que hay que dar todo lo que tienen,
pero sin exagerar”.
“¡Si!”.
“¿Eh?
Ah, si…”.
Melody
seguía tan distante como los últimos días, quizá deba hablar con ella luego
para saber qué pasa.
“Pero
no es justo, yo tengo que aprender el doble de encantamientos que Melody”.
“Tu
eres la que alardeaba cuando te enteraste que podías usar dos elementos”.
“Niñas~”.
“Si
mamá~”.
Mientras
estaban discutiendo Max y mi madre entraron a la casa, Max cargaba algunos
leños en sus brazos mientras mi madre cargaba una pequeña bolsa en la que
guardamos la carne seca de liebre. Después de comer Max y yo salimos al
establo, es raro que Max se quede en casa por las tardes en lugar de ir a
entrenar, me pregunto en que estará pensando.
“¿No
iras a entrenar con Edwin y Jules hoy?”.
“No,
puedo ir otro día”.
“¿Pasa
algo?”-
“No,
es solo que estoy preocupado por ti”.
“No
tienes que preocuparte, fue solo un error de novata”.
“Aun
así, fue mi error el no haberte explicado antes las consecuencias de usar todo
tu vitalis, siento que necesito hacer algo más para ayudarte”.
“Un
par de buenos concejos serán suficientes”.
Max
sonrió al escucharme, se dejó caer sobre el pajar y me senté a su lado.
“A
decir verdad, creo que una de las razones de que no puedas mover el vitalis
dentro de ti es porque nunca has entrenado tu cuerpo lo suficiente”.
“¿Mi
cuerpo?”.
“Así
es, entrenando ganas un mejor dominio sobre tu cuerpo, quizá es por tu falta de
entrenamiento que se te dificulta tanto interferir con tu flujo de vitalis”.
“Puede
que tenga sentido, nunca en mi vida he entrenado seriamente”.
“Que
te parece si de ahora en adelante además del entrenamiento de magia me
acompañas en mis entrenamientos diarios”.
“¿Con
Jules y Edwin?”.
“¿Tiene
algo de malo?”.
“Me
sentiría rara a decir verdad”.
“¿Prefieres
que sea en el bosque?”.
Asentí
ante su pregunta y el acepto mi petición. Entrenamiento físico, nunca pensé que
un mago realmente necesitara hacerlo para controlar su magia, si me pongo a
pensarlo más detenidamente, ninguno de los chicos del pueblo que están aprendiendo
magia ha tenido que hacer un entrenamiento como el mío para poder mejorar su
magia, tampoco creo que mis hermanas lo estén haciendo.
“¿Estás
seguro que esto me ayudara a controlar mi magia?”.
“Si”.
“*Suspiro~*
Esta bien, confiare en ti”.
“Por
cierto, mañana no tendremos entrenamiento”.
“¿Eehh?
¿Por qué?”.
“En
cambio iremos de caza”.
“¿De
casa? ¿No se supone que sales de caza en las tardes?”.
“Necesito
ir a un lugar en específico, fue un encargo de la señora de la tienda de ropa”.
“Supongo
que suena bien, pero ¿que gano yo acompañándote?”.
“¿Quieres
algo a cambio?”.
Realmente
no necesito nada, pero es gracioso ver las reacciones de Max, sobre todo verlo
asi de nervioso luego de la vergüenza que me hizo pasar cargándome.
“Mmm…
veamos, si vienes conmigo te enseñare un hechizo”.
“¿Un
hechizo? Pero ni siquiera puedo controlar mi vitalis aun”.
“Aun
así necesitas empezar a aprender algunos hechizos y memorizar sus
encantamientos, quizá te ayude a tener un mejor control también”.
Mi
primer hechizo de verdad, esto es un trato más que justo, al contrario de
aburrirme entrenando sola todo el día.
“Estoy
dentro”.
“Genial”.
Parece
ser que el día de mañana será para ir de cacería. Después de esa charla me puse
a leer mi enciclopedia mágica toda la tarde con la esperanza de encontrar algo
que me ayudara a controlar mejor mi flujo de vitalis, aunque al final no encontré
nada parecido, hay tantos hechizos interesantes escritos, es una lástima no
tener la afinidad para usarlos. Max por su lado no dejo su entrenamiento diario
y se puso a entrenar en el patio de la casa. Jane estuvo imitándolo toda la
tarde hasta que se cansó mientras que Melody ayudaba a mi madre con los
quehaceres de la casa. Antes de acabar el día Max preparo las cosas que necesitaríamos
para el siguiente día, me dijo que saldríamos temprano así que decidí irme a
acostar. Olvide preguntarle los detalles acerca de la cacería, pero supongo que
eso puedo preguntárselo mañana.
Capitulo Anterior Capitulo Siguiente
Capitulo Anterior Capitulo Siguiente
No hay comentarios.:
Publicar un comentario