viernes, 12 de junio de 2020

Capítulo 7 – Entrenamiento de magia (pt. 2)


Han pasado tres días desde que empezamos con mi entrenamiento de magia. Los primeros dos días estuve aprendiendo a percibir el vitalis que fluye por mi cuerpo, fue hasta el tercer día cuando me di cuenta de una extraña sensación recorriendo mi cuerpo, era una sensación similar a cuando invoco mi magia, vitalis puro, moviéndose libremente de un lado a otro dentro de mi cuerpo y concentrándose justo en la zona de mi pecho. Después de haberme dado cuenta de esto fue en ese mismo día que logre utilizar magia primaria sin su encantamiento. Según Max estaba avanzando mucho mas rápido de lo que esperaba. Ahora el siguiente paso antes de aprender a utilizar mi magia es aprender a invocar magia desde otras partes de mi cuerpo, Max me dijo que tenía que desviar el flujo del vitalis hacia otras partes. El día de hoy he estado toda la mañana intentándolo, pero es demasiado difícil el cambiar la dirección en que se mueve, de alguna forma se siente como si tuviera su propia vida, yendo de un lado a otro sin hacerme caso alguno.


“Oooohhh, esto es demasiado difícil”.


“Tómatelo con calma, has avanzado muy rápido en unos cuantos días, esto no es algo que puedas dominar en un solo día”.


“Lo se, es solo que no logro hacer que se mueva ni un poco, solo va moviéndose al azar de un lado a otro, el único lugar al que puedo redirigirlo es a mis manos”.


“Y es por eso que debes seguir practicando, no hay atajos para esto”.


“Ugh…”.


Mientras yo continuaba con mi entrenamiento Max hacia ejercicios balanceando su espada en el aire. En estos pocos días que he convivido con el me he dado cuenta de lo diligente que es con su entrenamiento diario, todos los días hace su rutina de entrenamiento mientras me enseña magia y al volver al pueblo entrena junto a Jules y Edwin, además de eso, el día de ayer salió de caza otra vez. – Me pregunto de donde sacara tanta energía –.  


Voltee a ver la posición del sol, pronto será la hora del día en que Max me dice que pare, aun así, siento que no he logrado ningún avance el día de hoy. Con cada uso de mi magia sentía como el vitalis en mi interior disminuía poco a poco, estaba a punto de llegar a mi limite - ¿Quizá debería parar? – No, necesito seguir intentándolo, aun después de que mis reservas de vitalis se agoten debía seguir esforzándome. Puse todo mi empeño en ello y logré usar magia una vez más aun con mis reservas vacías, dos veces más, me sorprendió darme cuenta que era posible seguir usando magia aun cuando se ha acabado tu vitalis. Estaba por usar magia una tercera vez cuando empecé a sentir nauseas, un hormigueo recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, no logré mantener mi balance y caí sobre mis rodillas. Al darse cuenta de lo que estaba pasando Max corrió hacia mí para ayudarme.


“Oye, ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien? Es suficiente por hoy ¿Acaso agotaste tu vitalis?”.


“¿Es normal sentirme mareada si agoto mis reservas?”.


“No realmente, pero si intentas usar magia sin vitalis si”.


“Ya veo”.


No podía levantarme, mis piernas no paraban de temblar y mi cabeza daba vueltas.

“Intenta sentarte un momento”.



“¿Por qué me está pasando esto?".


Me senté lentamente como Max me lo había pedido, pero terminé recostándome usando la mochila de Max como almohada.


“Cuando intentas usar magia una vez agotaste tu vitalis empezaras a utilizar tu propia vida como fuente de energía”.


“¿Mi vida?”.


“Si, tu carne y sangre contienen energía que puede ser transformada en energía mágica. Mi padre me dijo que a esto se le conoce como Magia de sangre”.


“Magia de sangre… nunca había escuchado sobre ella, ni siquiera en mi enciclopedia mágica”:

“Probablemente no sea muy conocida en muchas partes, fue una magia prohibida que surgió en el reino de Badyan. Al igual que paso con la magia umbra, no existen muchos registros de su existencia por ser peligrosa, lo último que se supo de ella fue un conflicto que ocurrió hace unos 20 años en ese reino”.


“¿Tu como lo sabes?”.


“Al parecer mi padre estuvo involucrado de cierta forma”.


“¿Y me lo vas a contar?”.


“Quizá en otro momento”.


Max me miraba con una cara de preocupación, – ¿De verdad es tan grave lo que hice? – Entiendo que no me siento bien después de haberlo hecho, pero no puedo entender que tan malo será.

“¿Tiene algo de malo usar tu vida para crear magia?”.


“No es que sea malo como tal, al fin y al cabo, lo único que define si la magia es buena o mala es el para que la usas, pero no deberías de usar magia que pueda dañar tu propia vida”.


“Ya veo…”.


“Si te soy sincero, el por qué la magia de sangre se volvió una forma de magia prohibida no es porque utilice tu vida para crear magia, existen muchos hechizos para los que es necesario pagar un precio similar, al fin y al cabo. El verdadero problema es que también puede usar la vida de otras personas”.

“Usar la vida de otros para crear magia…”.


Esa revelación me dejo sin palabras, una forma muy cruel de darle forma a algo tan hermoso como la magia no podía ser algo bueno.


“Así que, por favor, prométeme que no te forzaras más de la cuenta. Vas por muy buen camino como estas, así no tardas en poder usar hechizos de verdad”.


“¿De verdad lo piensas?”.


“Definitivamente”.


Max me sonrió, su cara de felicidad era la de siempre, parece tan sincero cada vez que hace eso. Extendió su mano hacia mí para ayudarme a levantarme y yo la sujete con fuerza.


“¿Crees poder caminar?”.


“Mi cuerpo aún se siente pesado y creo que sigo teniendo nauseas”.


“Apóyate en mí, te llevare hasta el pueblo así que no te preocupes”.


“¡Eehh! Ah, no debería, solo te estaría causando problemas”.


Sería demasiado vergonzoso hacer que Max me cargara hasta el pueblo, tal vez si descanso solo un poco más.


“Estaré bien, solo necesito descansar un poco más”.


“Ni hablar. Soy tu maestro, es lo menos que puedo hacer. Asegurarme de que estés bien es parte de mi deber”.


“¿Estás seguro de esto?”.


“Totalmente”.


Max puso su expresión seria, no hay forma de que lo haga cambiar de parecer una vez que hace eso, me pone algo nerviosa verlo tan determinado en ayudarme.


“Bien…”.


“Sube”.


Subí sobre la espalda de Max, para ser un chico su espalda no era tan ancha, pero se sentía muy firme, como la de un guerrero que ha entrenado durante años. Max recogió nuestras cosas y las sujeto en sus hombros y cintura, le dije que yo podía cargar algunas cosas, pero me lo negó. Empezó a caminar fuera del bosque, los dos nos mantuvimos en silencio durante todo el camino. En ocasiones Max volteaba su cabeza para asegurarse de que estuviera bien, lo único que podía hacer era encogerme detrás de su espalda cada vez que hacia eso. Mientras me cargaba podía sentir como mi cara hervía de la vergüenza, estaba avergonzada de haberlo preocupado por sobrepasarme con el entrenamiento, me sentía avergonzada de que me estuviera cargando hasta el pueblo y me sentía avergonzada de estar tan cerca de el.


“Oye, ¿te sientes bien? Te ves un poco roja, ¿acaso tienes fiebre?”.


“No es nada, estoy bien”.


Me encogí una vez más detrás de su espalda. Después de un tiempo caminando por fin llegamos a las puertas de la aldea, al acercarnos estas se abrieron de golpe, podía ver como una pequeña figura salió a toda velocidad de ellas, era Edwin que corría hacia nosotros con una cara de preocupación.


“¡ANNETTE! ¿Qué te paso? ¿Estás bien?”


“¡Oye enano!, ¡¿Por qué corres así de la nada abandonando tu puesto?!”.


Jules apareció corriendo justo detrás de Edwin, tenía esa mirada asesina que pone cada vez que Edwin lo desobedece, algo que pasa muy seguido desde que los conozco.


“Oh, Annette ¿Te paso algo?”.


“No es nada, solo estoy algo agotara”.


“¿Agotada?, te vez un poco roja”.


“Si, fue una mañana muy agitada para mí, Max me estaba enseñando algunos de sus trucos”.


“¿T-t-trucos?”.


“Esto paso por ser la primera vez que intentabas eso”.


“¡¿P-p-primera vez?!”


Edwin se empezó a alterar por alguna razón, su cara se empezó a tornar roja ¿Acaso estará enfermo?”.


“Oye Edwin, ¿Te sientes bien?”.


“Eh, yo, eh, NO, digo, SI, quiero decir…”.


“*Suspiro~* Ignórenlo, por cierto ¿Qué tanto han estado haciendo en el bosque últimamente?, han estado yendo mucho".


“Solo vamos a recoger algunas hierbas”.


“Si tu lo dices, aun así deberían apresurarse a tu casa, no te ves muy bien a decir verdad”.


“Oye, no deberías decirle eso a una dama como yo ¿Sabes?”.


“Eso haremos Jules, gracias”.


Jules nos dio el paso a la aldea. Edwin aún tenía su cara algo roja, quizá el también debería ir a descansar. Estábamos por cruzar la puerta de la aldea cuando empezamos a escuchar a alguien gritando detrás de nosotros.


“¡¡AHÍ ESTAS!! ¡Es hora de terminar nuestro combate!”.


Zhai se acercaba corriendo hacia nosotros, detrás de él venía su equipo, el grupo de aventureros Caminantes del Sonido.


“¿En serio va a empezar con eso?”


“Apuesto la cena de esta noche a que perderá”.


“Apuesto el hospedaje de esta noche a que terminará herido”.


“Chicos, chicos, no deberían tener un poco más de fe en su compañero”-


“NO (x3)”.


Por su apariencia parecía que habían estado fuera durante algunos días, todos tenían sus ropas sucias, con rasguños y raspones en sus equipos y rostros.


“¡Estoy listo para nuestro duelo!”.


“No puedo ahora?


Max rechazo el duelo sin dudarlo.


“¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!”.


“Necesito llevar a Annette a su casa”.


Zhai volteo a verme, tenía una mirada de frustración en su rostro, miro hacia el suelo mientras apretaba sus puños.


“Entiendo”.


“Además, acaban de volver al pueblo. No te ves muy bien asi que pienso que deberías tomar un descanso antes de la revancha”.


“¡No me subestimes!¡Que te importa cómo me veo!¡Puedo patearte el trasero ahora mismo si quisiera!”.


“Tenemos dos días fuera Zhai, deberías tomártelo con calma por hoy y descansar primero”.


Quik se acercó a Zhai y coloco su mano sobre su hombro, Zhai se tambaleo hacia enfrente e hizo una mueca de dolor, no sé si fue porque Quik uso mucha fuerza o su mano es muy pesada, o tal vez de verdad está demasiado cansado por su viaje. Jules se acercó a Quik y al resto de aventureros.


“Veo que volvieron todos, ¿Tuvieron una buena exploración?”.


“No diría que muy buena, exploramos los alrededores de la aldea e intentamos adentrarnos en el bosque, pero la zona es muy amplia y apenas nos encontramos con algunos rastros de monstruos en el camino”.


“Supongo que solo es un inicio”.


“Así es, por ahora lo mejor es descansar antes de nuestra segunda expedición, por cierto ¿Qué tiene la chica?”.


“Salieron temprano al bosque y viene agotada”.


“¿Agotada eh?”.


Quik se quedó observándome seriamente ¿Habrá descubierto algo? Quizá su exploración terminó cerca de donde nos encontrábamos entrenando Max y yo. Justo cuando empecé a pensar lo peor, su cara cambio por una de burla hacia mí.


“No será acaso que ustedes...”.


“¡¡NOOOOOOOOO!!”


Edwin empezó a gritar de la nada justo antes de colapsar.


“¡Edwin!”.


“JAJAJAJAJAJAJA, ¿pero qué clase de reacción fue esa? Yo que esperaba más una reacción de la chica”.


Quik empezó a reír mientras se acercaba a Edwin que yacía en el suelo.


“Déjenmelo a mí, ustedes han tenido una excursión de dos días y tu debes llevar a Annette a su casa”.


Jules se acercó a levantar a su hermano, tenía su cara azul de la vergüenza por lo que acababa de pasar.


“Oh, sí”.


“Tendremos nuestro duelo luego Zhai”.


“Eh… Oh, sí”.


“Nos vemos luego Jules”.


“Claro”.


Jules agito su mano para despedirse de nosotros y dejamos la escena frente a la puerta para dirigirnos a casa. Al llegar nos encontramos a mi madre y al sacerdote Rhais hablando frente a la puerta de mi casa, junto a ellos había una carreta tirada por un buey blanco.


“Hola señor Rhais ¿Qué lo trae por aquí?”.


“¡Annette! ¿Qué te paso? ¿Te encuentras bien?”.


Mi madre se acercó rápidamente a mí y Max al verme.


“Solo estoy un poco agotada, me dio un golpe de calor mientras recorríamos el prado”.


“Oh, ya veo”.


“Gusto en verte Annette, es una lástima que no sea en una mejor ocasión”.


“No se preocupe señor…”.


“Ya te he dicho que solo Rhais está bien, vine aquí a dejar a tus hermanas, al parecer se propasaron un poco con el entrenamiento de hoy y quedaron exhaustas, como no podían ni caminar decidí traerlas en mi carreta”.


“Muchas gracias por cuidar de mis hermanas”.


“No hay de qué”.


“Muchas gracias por traer a mis hijas”.


“No tiene nada de que agradecerme, es mi deber como su maestro el cuidar de ellas mientras estén bajo mi tutela”.


Eso sonó muy parecido a lo que me dijo Max antes de salir del bosque, supongo que para todos los maestros es importante el velar por sus estudiantes.


“Bueno, será mejor que no les quite más tiempo”.


El sacerdote Rhais se despidió de nosotros, subió a su carreta y se fue en dirección a la iglesia.

“Entren pronto, no vayas a tener otro golpe de calor mientras están parados ahí”.


“Si”.


Entramos a mi casa y Max me dejo en un sofá de la sala, en el sofá frente a mi estaban mis hermanas recostadas como dos pequeñas muñecas.


“¿Cómo fue que las dos terminaron así?”.


“Melody me reto a que ella podía usar la magia que nos habían enseñado antes que yo”.


“Tu fuiste la que dijo que eras una maga muy poderosa que podía usar cualquier hechizo que quisiera”.


“Niñas, no es momento de que estén discutiendo, su hermana tampoco se encuentra muy bien, así que será mejor que descansen. Yo preparare la comida así que ustedes niñas pueden tomar un descanso hasta que se sientan mejor. Max, ¿Puedes ayudarme a traer un poco de leña del establo?”.


“Por supuesto madame”.


“Ara~”.


Mi madre y Max salieron hacia el establo, yo por mi parte quizá deba aprovechar un poco y hablar con mis hermanas sobre cómo van con su entrenamiento.


“Hermana, hermana ¿Cómo fue que terminaste así?”.


“Me dio un golpe de calor mientras estábamos en el prado”.


Me duele mentirle así a Jane y mi familia, pero es mejor aún no contarles sobre mi magia.

“¿Y cómo van ustedes con su entrenamiento?”.


“Bien, el señor Rhais nos enseñó algunos hechizos de rango elemental de nuestras afinidades para que practiquemos, aunque a Jane se le da fatal recordar los encantamientos”.


“¡No es cierto! Es solo que usan palabras muy confusas…”.


Jane empezó a mirar hacia abajo haciendo pucheros y una pequeña risa salió de mi boca al verla. Era de esperarse que algo así sucediera con Jane, Melody por otro lado parece estarlo pasando mejor. Al verlas tan centradas en su nuevo entrenamiento no puedo evitar sentir que debo poner más de mi parte para no quedarme atrás. Mientras no me sobreexceda conmigo misma supongo que no estará mal si entreno un poco más antes de dormir en mi cuarto –Si, eso haré –, necesito intensificar mi entrenamiento de alguna forma. Mientras miraba a mis hermanas otra sonrisa escapo de mi boca.


“Annette, no te rías”.


Jane empezó a hacer pucheros de nuevo e intento levantarse, pero termino cayendo de regreso en el sofá. No parece que se haya recuperado de sus nauseas aun, – teníamos que ser familia supongo… –.


“Madre dijo que debes descansar, así que no te esfuerces demasiado”.


“Está bien”.


“Recuerden que apenas están aprendiendo a usar magia, así que hay que dar todo lo que tienen, pero sin exagerar”.


“¡Si!”.


“¿Eh? Ah, si…”.


Melody seguía tan distante como los últimos días, quizá deba hablar con ella luego para saber qué pasa.


“Pero no es justo, yo tengo que aprender el doble de encantamientos que Melody”.


“Tu eres la que alardeaba cuando te enteraste que podías usar dos elementos”.


“Niñas~”.


“Si mamá~”.


Mientras estaban discutiendo Max y mi madre entraron a la casa, Max cargaba algunos leños en sus brazos mientras mi madre cargaba una pequeña bolsa en la que guardamos la carne seca de liebre. Después de comer Max y yo salimos al establo, es raro que Max se quede en casa por las tardes en lugar de ir a entrenar, me pregunto en que estará pensando.


“¿No iras a entrenar con Edwin y Jules hoy?”.


“No, puedo ir otro día”.


“¿Pasa algo?”-


“No, es solo que estoy preocupado por ti”.


“No tienes que preocuparte, fue solo un error de novata”.


“Aun así, fue mi error el no haberte explicado antes las consecuencias de usar todo tu vitalis, siento que necesito hacer algo más para ayudarte”.


“Un par de buenos concejos serán suficientes”.


Max sonrió al escucharme, se dejó caer sobre el pajar y me senté a su lado.


“A decir verdad, creo que una de las razones de que no puedas mover el vitalis dentro de ti es porque nunca has entrenado tu cuerpo lo suficiente”.


“¿Mi cuerpo?”.


“Así es, entrenando ganas un mejor dominio sobre tu cuerpo, quizá es por tu falta de entrenamiento que se te dificulta tanto interferir con tu flujo de vitalis”.


“Puede que tenga sentido, nunca en mi vida he entrenado seriamente”.


“Que te parece si de ahora en adelante además del entrenamiento de magia me acompañas en mis entrenamientos diarios”.


“¿Con Jules y Edwin?”.


“¿Tiene algo de malo?”.


“Me sentiría rara a decir verdad”.


“¿Prefieres que sea en el bosque?”.


Asentí ante su pregunta y el acepto mi petición. Entrenamiento físico, nunca pensé que un mago realmente necesitara hacerlo para controlar su magia, si me pongo a pensarlo más detenidamente, ninguno de los chicos del pueblo que están aprendiendo magia ha tenido que hacer un entrenamiento como el mío para poder mejorar su magia, tampoco creo que mis hermanas lo estén haciendo.

“¿Estás seguro que esto me ayudara a controlar mi magia?”.


“Si”.


“*Suspiro~* Esta bien, confiare en ti”.


“Por cierto, mañana no tendremos entrenamiento”.


“¿Eehh? ¿Por qué?”.


“En cambio iremos de caza”.


“¿De casa? ¿No se supone que sales de caza en las tardes?”.


“Necesito ir a un lugar en específico, fue un encargo de la señora de la tienda de ropa”.


“Supongo que suena bien, pero ¿que gano yo acompañándote?”.


“¿Quieres algo a cambio?”.


Realmente no necesito nada, pero es gracioso ver las reacciones de Max, sobre todo verlo asi de nervioso luego de la vergüenza que me hizo pasar cargándome.


“Mmm… veamos, si vienes conmigo te enseñare un hechizo”.


“¿Un hechizo? Pero ni siquiera puedo controlar mi vitalis aun”.


“Aun así necesitas empezar a aprender algunos hechizos y memorizar sus encantamientos, quizá te ayude a tener un mejor control también”.


Mi primer hechizo de verdad, esto es un trato más que justo, al contrario de aburrirme entrenando sola todo el día.


“Estoy dentro”.


“Genial”.


Parece ser que el día de mañana será para ir de cacería. Después de esa charla me puse a leer mi enciclopedia mágica toda la tarde con la esperanza de encontrar algo que me ayudara a controlar mejor mi flujo de vitalis, aunque al final no encontré nada parecido, hay tantos hechizos interesantes escritos, es una lástima no tener la afinidad para usarlos. Max por su lado no dejo su entrenamiento diario y se puso a entrenar en el patio de la casa. Jane estuvo imitándolo toda la tarde hasta que se cansó mientras que Melody ayudaba a mi madre con los quehaceres de la casa. Antes de acabar el día Max preparo las cosas que necesitaríamos para el siguiente día, me dijo que saldríamos temprano así que decidí irme a acostar. Olvide preguntarle los detalles acerca de la cacería, pero supongo que eso puedo preguntárselo mañana.





Capitulo Anterior                                                                  Capitulo Siguiente

No hay comentarios.:

Publicar un comentario