domingo, 23 de agosto de 2020

Interludio I

 Esa mañana el viento corría suavemente por el prado, decidí descansar a la sombra de un árbol después de deambular por el bosque durante toda la mañana. Llegue a este lugar mientras buscaba un pequeño poblado, accidentalmente termine perdido en medio del bosque durante horas, pensé que lo mejor sería descansar un poco antes de seguir buscando. 

 

Durante el tiempo que estuve ahí pude notar que el bosque desprendía una sensación anormal, como si numerosas criaturas estuvieran alborotadas en los alrededores, a pesar de eso no pude encontrarme con ninguna.

 

A diferencia de cómo se sentía el bosque, el prado es muy tranquilo, el clima por aquí es muy cálido comparado con el de las montañas donde vivía con mis padres, estoy seguro que podría dormir al aire libre sin problemas. Mientras me encontraba recostado podía sentir algunos animales acercándose a mí, eran pequeñas ardillas y canarios que buscaban relajarse en la sombra igual que yo, parecían tímidos al inicio, pero no tardaron en perder el miedo y acercarse. Poco a poco caí en mis pensamientos cuando escuche algunas pisadas acercándose, no era el sonido de las pisadas de un depredador, más bien eran como las de una criatura curiosa acercándose. Los animales huyeron cuando notaron la presencia, debia estar demasiado cerca, quizá sea mejor si me levanto con calma. Mientras me levantaba coloque mi mano sobre la empuñadura de la espada que me regalo mi padre, el siempre me decía que nunca estaba de más el ser precavido ante situaciones inesperadas. Empecé a frotarme los ojos para espabilarme cuando escuché su voz.

 

“Disculpa ¿Estas bien?”.

 

“¿Ehh…?".

 

Escuchar la voz tranquila de quien estaba frente a mi terminó de despejar mi mente. Abrí los ojos y levanté la mirada para poder verla, frente a mí se encontraba una niña de cabello azul y una mirada algo desafiante, vestía un overol sobre una camiseta blanca, en sus pies unos botines cafés y a su espalda una capa verde que revoloteaba con el viento. Su cabello estaba peinado en una trenza de corona que le daba una apariencia muy noble. 

 

Empecé a mirar a mis alrededores, a mi lado se encontraban mi mochila de viaje y mi espada la cual seguía sosteniendo, no parecía haber nada fuera de lo normal, lo cual me tranquilizó.

 

“Si, estoy bien”.

 

Esas fueron las primeras palabras que le dije a quién sería mi primera amiga. Ella se quedó parada frente a mí, me preguntó qué hacia dormido en medio del prado y luego de explicarle mis circunstancias me explicó cómo llegar hacia el pueblo. Al parecer ella iba camino al bosque a recoger algunas hierbas, eso me hizo recordar la sensación que me dio estar en ese lugar anteriormente, me preocupó el hecho de que fuera a entrar sola así que le pregunté si podía acompañarla, lo cual ella aceptó a regañadientes. Al parecer se molestó un poco cuando mencioné que parecía una niña, debo recordar no mencionarlo si no quiero meterme en problemas con ella.

 

Cuando entramos en el bosque por fin nos presentamos formalmente. Su nombre era Annette, una chica que vive en la aldea que estuve buscando las últimas horas. Parece ser una chica agradable, me preguntó sobre que hacía por estos lugares y si era un aventurero, también me contó algunas cosas que yo desconocía sobre un lugar llamado Gremio de aventureros, parece que papá tiende a ignorar muchos detalles cuando me cuenta las historias de sus aventuras.

 

Al enterarse que quería convertirme en un aventurero, Annette se burló un poco de mí antes de preguntarme acerca de mi clase. Según mi padre, me instruyó en una clase poco común conocida como Phantomblade que era una especie de variante de los espadachines mágicos, aun así, me dijo que ese era solo el nombre dado por sus compañeros y seguía siendo solo un tipo de espadachín más. Por su lado mamá me enseño distintos tipos de magia, aunque nunca fui tan bueno usándola como ella. Curiosamente Annette se sorprendió cuando le dije que sabía usar magia, al parecer ella quería ser una hechicera, pero nunca logró encontrar su afinidad elemental. 

 

Cuando me contó eso deje de caminar, una idea paso por mi cabeza, tal vez podría usar los ojos de mi madre para ayudar a Annete. Mis padres me dijeron que debía evitar mostrar mis ojos frente a otras personas, no es algo normal tener ojos de este tipo, por lo que la gente no está acostumbrada a ellos, aun así, Annette no parece una mala persona, por lo que puedo ver es alguien con una voluntad fuerte, la cara que puso al contarme sobre su sueño me decía que daría lo que fuera por poder aprender magia. Así lo decidí, enfoque mi vitalis en mi ojo izquierdo haciendo que cambiara de forma a un ojo parecido a los de mi madre, este me permitía ver la energía mágica que había en el entorno y el que liberaban las criaturas que vivían en él. Hice el cambio solo por un instante con la esperanza que Annette no se diera cuenta, cuando lo activé pude ver el vitalis que desprendía el cuerpo de Annette, y junto a él, pequeñas partículas elementales del mismo elemento que mi padre y yo manejábamos: el elemento umbra.

 

Le pregunté si alguna vez intentó usar el elemento umbra, pero parecía no estar escuchándome, su cara se empezó a tornarse pálida, como si hubiera visto algo aterrador –¿Habrá visto algún monstruo cerca que yo no detecté? – Cuando le pregunté al respecto no quiso decir nada, en su lugar evadió el tema preguntándome por la magia que le mencioné. Le expliqué sobre el elemento umbra e hice que lo invocara para que ella misma lo viera, pero en el momento en que lo hizo entró en pánico, intenté tranquilizarla, pero parecía perdida en sus pensamientos. Cuando logro tranquilizarse hice que me contara porque se había alterado tanto, al parecer en este y muchos lugares la magia relacionada con el elemento umbra son llamadas Magia oscura y es considerada un tabú entre la gente por el mal uso que se le ha dado a lo largo de la historia.  Papá y mamá nunca me mencionaron nada sobre esto y no creo que haya sido un accidente el que no lo hicieran. Puedo entender lo que Annette está sintiendo en este momento, pero a mí me enseñaron que el valor de la magia está en cómo la usas y ella debe entender eso, de ser así está decidido entonces, debo convertirme en su maestro, insistiré lo necesario hasta que acepte y le enseñare todo lo que mis padres me inculcaron sobre la magia. Así fue como conseguí a mi primer amiga y alumna.

 

Mientras estuvimos en el bosque no pude quitarme la sensación de que algo extraño estaba ocurriendo, no parece ser algo natural, y a pesar de eso nunca nos encontramos con ningún monstruo. Después de ayudar a Annette a recoger las hierbas que buscaba volvimos al pueblo, ahí conocí a dos chicos miembros de la familia guardiana de la aldea, Jules y Edwin. Al parecer a Jules por alguna razón le desagradan los aventureros, pero no parece ser una mala persona, debe tener alrededor de unos 20 años, su cuerpo muestra la disciplina que pone en su entrenamiento y su mirada deja ver su la determinación que tiene. Por otro lado, el hermano menor Edwin debe ser de la edad de Annette, de al menos uno o dos años menor que yo, a diferencia de Jules debe tener poco tiempo que empezó con su entrenamiento, solo con verlo puedo notar su inseguridad hacia sí mismo, pero sus ojos muestran la misma determinación que tiene su hermano, parece ser una buena persona y tiende a preocuparse mucho por Annette.

 

Luego de que nos dejaran pasar la puerta, Annette decidió invitarme a cenar en su casa como agradecimiento por acompañarla, me regaño luego de que me diera cuenta que necesitaba dinero para hospedarme y comer en la posada del pueblo, solo llevaba algunas pieles de liebre de los vientos que cacé con la esperanza de hacer algún intercambio con ellas. Cuando vio la situación en la que me encontraba me invitó a pasar la noche en su casa. Al llegar ahí pude conocer a su familia, tenía dos hermanas pequeñas que eran similares en apariencia, pero muy distintas en personalidad, Jane era una niña alegre mientras que Melody se comportaba de una manera más seria. Ambas tenían cabello castaño, un color muy distinto al que tiene Annette. La madre de Annette por otro lado era una mujer que emanaba un aura de confianza a su alrededor, su nombre era Aria y al igual que las niñas pequeñas tenía un cabello castaño, era un poco más alta que yo y tenía una apariencia joven, fue muy amable conmigo cuando llegue a su casa y me permitió quedarme en el establo el tiempo que necesitara. Esa noche Annette preparo la cena, me recordó mucho a las comidas que preparaba papá, al terminar de cenar todos se fueron a dormir, yo me dirigí al establo que se encontraba en el patio de la casa, el lugar era muy agradable y el clima no estaba nada mal. La familia de Annettte tiene algunas vacas y dos caballos, parecen contentos viviendo aquí, durante la noche mientras dormía pude sentir como las vacas se acercaron a recostarse cerca de mí, al parecer siempre he tenido buena mano con los animales, papá decía que era porque tenía un aura similar a la de mamá.

 

Cuando salió el sol la madre de Annette entro al establo, ella se sorprendió al ver a sus vacas tan tranquilas a mi alrededor. Mostró una pequeña sonrisa hacia mí y se sentó cerca mío.

 

“Ara~ veo que le caíste bien a las pequeñas”.

 

“Eso parece”.

 

“Parece que te llevas bien con los animales, ¿Siempre ha sido así?”.

 

“Si”.

 

Acaricie la cabeza de una de ellas y dejo salir un mugido.

 

“¿Esta bien si te pido que las mantengas entretenidas mientras las ordeño? Normalmente suelen alborotarse mucho”.

 

“Claro”.

 

“Gracias Max”.

 

La escena de Aria ordeñando las vacas era de alguna forma tranquilizante, muy distinto a cuando salía a cazar con papá o mamá.

 

“Así que dime Max, ¿De dónde vienes?”.

 

“Mmm… Se podría decir que de la cordillera Synora”.

 

“¡Oohh! ¿Hay un pueblo cerca de la cordillera?”.

 

“No, solo vivimos mis padres y yo”.

 

“Entiendo, ¿Y cómo fue que terminaste acompañando a Annette al bosque?”.

 

“Ella me encontró durmiendo en el prado y solo sentí que no debía dejarla ir sola”.

 

“Veo que eres un buen chico, me recuerdas un poco al padre de Annette, siempre intentando ver por los demás”.

 

“¿Enserio? ¿Y dónde está el?”.

 

“De viaje, es un mercader por lo que se va durante un largo tiempo, creo que dentro de unos 3 o 4 meses más debería estar de regreso en el pueblo, siempre que se va me tiene muy preocupada hasta que vuelve, aunque luego de eso no debería salir en un largo tiempo, al menos hasta que arregle las mercancías para su siguiente viaje”.

 

“Debe ser duro que este lejos durante tanto tiempo”.

 

“Lo es, a veces me siento un poco sola, pero saber que tengo a mis niñas conmigo me reconforta”.

 

Acompañé a Aria mientras ordeñaba a las vacas hasta que Annette entro al establo, se sorprendió al igual que su madre cuando me vio jugueteando con las vacas.

 

“Buenos días”.

 

“Ara~ y yo que pensé que tendría toda la mañana para seguir conociendo a Max”.

 

“Mmhp… tampoco es que me importe lo que puedas hablar con él, ¿y tú como terminaste así?”.

 

Le explique a Annette la situación mientras empezaba a hundirme entre las pieles de las vacas, dijo algo sobre prepararse y salir a hacer entregas antes de retirarse.

 

“De que entregas habla?”.

 

“Ara~ ¿No te lo había dicho? Preparo quesos para vender en el pueblo con la leche de estas pequeñas, Annette suele ayudarme a hacer las entregas por el pueblo. Como olvidó tomar un baño anoche supongo que lo hará antes de salir”.

 

“Oh, ya veo”.

 

“Oye Max, ¿Podrías traer las cosas que están sobre la mesa de la cocina y subirlas a esa carreta? Así Annette podrá salir antes, además si la acompañas puedes vender tus cosas en el mercado”.

 

“Está bien”.

 

Prepare todo lo que Aria me pidió. Cuando Annette volvió partimos hacia el pueblo. Nos llevó algunas horas recorrer el pueblo, por lo que pude ver muchas personas aquí conocen a Annette, durante nuestro recorrido pude conocer al señor Garit un viejo herborista que le enseñó a Annette todo lo que sabe sobre hierbas medicinales y de cocina, y a su nieta Siri, una amiga y compañera de Annette durante sus lecciones de herbolaria. Cuando visitamos la iglesia Annette se fue a buscar al sacerdote, en su ausencia un grupo de chicos se acercaron a mí buscando problemas, me dijeron algunas cosas como “¿Quién te crees para estar con ella?” las cuales no entendía del todo, aunque no paso a mayores por la intervención del Sacerdote Rhais, él era un tipo amable y sereno que parece llevarse bien con Annette y su familia.

 

Nuestro recorrido terminó en la entrada de la aldea, ahí nos encontramos con Edwin, al acercarnos le noté un poco inseguro de mi presencia, nos contó que Jules estaba en su casa y que volvería pronto, Annette aprovecho el momento para pedirle que cuidara de la carreta y los caballos mientras buscábamos donde vender las pieles que yo llevaba. Nos acercamos a una tienda en la que pude hacer un buen trato por las pieles, incluso me pidió que siguiera cazando para ella cuando tuviera tiempo, es probable que pronto salga de nuevo a cazar al prado.

 

Cuando volvimos a la entrada notamos como Edwin tenía problemas con los caballos, al parecer estaban bloqueando las puertas impidiendo que entraran visitantes, en ese momento Jules volvió, cuando le explicamos la situación e hicimos que los caballos se movieran hizo que Edwin abriera la puerta, detrás de ella un grupo de seis aventureros se encontraba de pie. De entre los seis aventureros dos llamaron especialmente mi atención, su líder llamado Quik el cual parecía ser un veterano en la batalla y un chico que parecía de mi edad llamado Zhai. Durante nuestro primer encuentro Zhai decidió retarme a un duelo, durante la pelea me sorprendió la precisión de sus movimientos, su velocidad era alta y su dominio sobre la magia muy bueno, aun así, mis ojos podían seguirlo sin problemas, en un principio mi cuerpo tardo en adaptarse a su velocidad, pero luego de unos cuantos intercambios lo alcancé, encontré una apertura, solo necesitaba acertar un tajo y el enfrentamiento terminaría, un golpe certero, pero justo antes que el golpe conectara, algo mucho más rápido que yo y Zhai apareció para detenerlo: Quik, no solo su velocidad fue impresionante, sino también su fuerza que logró detener el golpe de mi espada casi sin esfuerzo. El enfrentamiento terminó entonces, una victoria para mí, pero un empate en el espíritu de ambos. Todos dejamos la escena poco después, estoy seguro que nos volveremos a enfrentar pronto y esperaré con ansias ese momento.

 

Los días siguientes empezamos con el entrenamiento de magia de Annette. A decir verdad, su potencial es muy grande, avanzando a pasos agigantados en cada cosa que le enseño y, a pesar de que no parece entender todo lo que le digo, su instinto le permite interpretarlo de una manera muy natural. Aun así, me preocupa que llegue a sobre esforzarse demasiado, parece tener dificultades a la hora de manipular su propio vitalis, es probable que necesite un poco de entrenamiento físico para mejorar en ese campo, aunque su condición no parece mala, realmente está lejos de tener el cuerpo de un aventurero.

 

Le pedí que el día de mañana me acompañara a un encargo de caza, a cambio le prometí enseñarle su primer hechizo. Estoy seguro que no será demasiado difícil para ella empezar a dominar su magia.

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