La
mañana era cálida como cualquier otra del verano, caminaba hacia las afueras de
la aldea en busca de hierbas para cocinar. Esta se había vuelto una rutina para
mí desde inicios de este año, cuando después de llegar la primavera mi madre
decidió que ya era lo suficientemente grande como para ayudarle con algunos
deberes fuera de la aldea.
“Solipatet”
es la aldea en la que he vivido toda mi vida. Aunque nuestra aldea no se puede
comparar con las ciudades más grandes, tampoco es demasiado pequeña. Hay mucha
gente viviendo aquí por lo que se siente muy animada. Pese a que vivimos en un
lugar algo remoto de las zonas más pobladas, nuestra aldea es un lugar
tranquilo y próspero. He visitado las ciudades más cercanas en algunas ocasiones
cuando viajaba con papá vendiendo artículos que el fabricaba, la diferencia con
nuestro pueblo es demasiado grande, aunque no siento que tengamos nada que
envidiarles. Dejé de poder viajar desde que mis dos hermanas nacieron tuve que
quedarme a ayudar a mamá con todo lo que podía. Desde entonces no he vuelto a
dejar este lugar.
Mamá
siempre me dice que tenga cuidado al salir de la aldea. Hace tiempo se supone
que algunos monstruos poblaban estas tierras, pero desde que el pueblo se
asentó aquí, poco a poco fueron desplazados. En gran parte esto se debe a los
esfuerzos del gremio de aventureros por mantener a salvo a las personas de cada
ciudad. Aunque no existe una cede en nuestra aldea normalmente despachan
algunos aventureros regularmente a limpiar las zonas de los alrededores.
Hay
un pequeño bosque cerca del pueblo donde normalmente recolecto las hierbas que
usamos en casa y algún extra para venderle a la boticaria del pueblo, justo
antes de llegar a este se extiende un gran prado. Me gusta mucho ver como los
árboles y pastizales se tiñen con los colores brillantes del verano que hacen
que el prado se sienta vivo, aunque ya haya pasado la temporada de flores de la
primavera.
Revisé
la pequeña bolsa que colgaba de mi costado mientras me alejaba cada vez más de
la puerta principal de la aldea. Volteo a ver la puerta una vez más antes de
partir. Aunque el bosque no se encontraba demasiado lejos, aún tenía que
caminar durante poco más de una hora para poder llegar. Este día me quedé
dormida por lo que estoy partiendo más tarde de lo habitual. Si quería traer la
cantidad de hiervas que suelo encontrar, es probable que vuelva después de que
el cielo oscurezca. Mamá siempre me ha advertido que no debo estar fuera de la
aldea una vez caída la noche, pues algunos monstruos y depredadores suelen
merodear durante esas horas.
Camine
hacia el este durante quince minutos antes de toparme con el prado. Se veía tan
verde como la semana como durante los últimos meses, algunos árboles ya habían
perdido sus flores y relucían verdes hojas a lo largo de sus ramas. Había
algunos conejos y ardillas corriendo de un lado a otro. Me acerque por un
momento a un árbol a descansar bajo su sombra. Tomé la cantimplora con agua que
cargaba en mi cintura y le di un trago.
En
ocasiones me pregunto cómo hubiese sido seguir viajando con papá, o si algún
día saldré de la aldea y tendré aventuras junto a algunos compañeros. Ser un
aventurero ha sido solo una fantasía para mí, ya que no tengo las cualidades de
un guerrero, ni alguna afinidad mágica sobresaliente para ser un mago. Recuerdo
como antes de dormir mi padre me contaba las historias que escuchaba de los
bardos durante sus viajes, acerca de las diferentes clases de aventureros que
había y la forma en que cada uno de ellos sobresalía. En algunas ocasiones
menciono que, aunque no tuviera las aptitudes de un mago o un guerrero quizá
podría ser una aventurera por otros medios, aunque estoy segura que solo lo
decía para que no me pusiera triste.
Después
de perderme en mis pensamientos por un rato, decidí que era mejor continuar mi
camino. Miré en dirección al bosque antes de seguir, cuando algo atrajo mi
atención.
Podía
escuchar el sonido de algunos animales reuniéndose junto a un árbol cercano a
donde me encontraba. Algunos pájaros se posaban encima de algo, al acercarme me
di cuenta de que no era “algo” sino “alguien”. Un chico de cabello negro y
mechones grises no mucho mayor que yo yacía en el suelo dormido bajo el árbol
mientras algunas aves y ardillas se paraban sobre él. Portaba lo que parecía
una armadura de cuero café y una capa azul marina. A su lado pude observar una
pequeña mochila de viaje y una espada enfundada. Por lo que veo, es probable
que sea un aventurero. Aun así, me parece extraño que alguien decida dormir en
medio del prado estando tan cerca de la aldea.
Siempre
me han dicho que debo tener cuidado con las personas extrañas, pero por alguna
razón está me hace sentir una sensación de confianza.
-
¿Debería despertarlo? –
Me
acerque lentamente para intentar despertarlo. Al acercarme los animales de
alrededor huyeron en todas direcciones, lo que hizo que me detuviera a pensar
si de verdad era buena idea despertarlo. Justo entonces empezó a moverse, se
sentó mientras intentaba despertarse al mismo tiempo que llevaba una de sus
manos al mango de su espada mientras se frotaba el ojo izquierdo con la otra.
Su acción lo hacía parecer como un niño pequeño que despierta de un largo
sueño. Su mirada quedó fija en el suelo por unos momentos. Pasaron algunas
decenas de segundos hasta que ya no pude soportar más el silencio.
“Disculpa,
¿estás bien? – pregunté sin saber exactamente que más decir.
Parecía
que el chico volvió en si después de haber estado en un largo trance, volteó
hacia mi con una mirada de sorpresa, me miró fijamente para después voltear
hacia los lados como buscando algo. A su lado observo su mochila y espada.
Mientras seguía tocando la empuñadura de su espada giro su vista de vuelta a
mí. Sus ojos cafés me miraban con una expresión tranquila pero firme. Era como
estuviera calmado, pero a la vez se sentía que estaba alerta ante cualquier
cosa que pudiera pasar. Dejo escapar un largo suspiro antes de contestarme.
“Si,
estoy bien.” - Me respondió con una voz tranquila y despreocupada. Su
tono de voz era suave e infantil, con esto podía concluir que en realidad no
estaba muy alejado de mi edad o la de los chicos de la aldea. Aun así, ¿me
pregunto porque termino durmiendo aquí?
“¿Por
qué estas dormido en medio del prado?
“Solo
paré a descansar un rato, estaba casi seguro que por aquí cerca debía de haber
un pueblo donde descansar y comer, pero terminé perdiéndome un poco de camino.”
Mientras
decía eso dejó de tocar la empuñadura de su espada. Parecía que sus dudas sobre
lo que estaba sucediendo se habían despejado – ¿Me pregunto si confiara en mi
ahora? – Aun así, lo que más me sorprendió fue escuchar su respuesta, son pocos
los caminos que conectan con la aldea, así que en realidad pienso que es muy
difícil el poder perderse mientras se viaja hacia aquí.
“El
pueblo está a unos 20 minutos caminando en aquella dirección” - dije mientras
apuntaba hacia donde estaba el pueblo. - Supongo que si está perdido no debería
estar de más darle un poco de ayuda. -
El
chico me miro por un momento con una cara llena de gratitud.
“Muchas
gracias, por cierto ¿Qué estás haciendo tan lejos del pueblo? – pregunto
mientras ponía una expresión de duda – Quiero decir, ¿No está mal que una niña este
caminando sola lejos del pueblo?
Sus
palabras por alguna razón me molestaron, desde que he tenido que ayudar a mi madre
con mis hermanas me he vuelto una persona lo suficientemente madura, durante
mucho tiempo nadie en el pueblo me ha tratado como a una niña y el hecho de que
un desconocido lo haga por alguna razón me parece molesto. Lo miré con ojos
afilados como si pudiera atravesarlo con la mirada.
“Para
tu información tengo 14 años, así que no tengo problemas en salir del pueblo.
Además, tu no pareces mucho mayor que yo y aquí estas tirado en medio del
campo”
Empezó
a reír tontamente al escuchar mi respuesta mientras se frotaba la mejilla con
su dedo índice.
“Oh,
lo ciento de verdad, no quería faltarte el respeto. Es solo que me parece
extraño ver personas caminando solas por lugares no tan seguros, además no
parece que tengas nada con que defenderte si llegara a pasar algo” – respondió
rápidamente. Es como si se hubiera dado cuenta de mi enfado. –
“¿A
que te refieres con lugares poco seguros? Estos campos son limpiados por los
aventureros regularmente para evitar problemas a los habitantes de la aldea.
“¿Es
así? – respondió mirándome con duda.
Di
un gran suspiro para calmarme antes de seguir respondiendo.
“La
verdad es que me dirijo al bosque de allá por algunas hiervas para cocinar
antes de volver al pueblo, normalmente vengo algunas veces a la semana por las
mañanas, pero el día de hoy se me hizo un poco tarde así que debo apresurarme”.
“¿Te
molesta si te acompaño? No me gustaría que te quedaras sola después de haberme
dado indicaciones, así que déjame ser tu escolta hasta que regresemos al pueblo
¿sí?” – me dijo con una sonrisa tonta en su cara.
No
parece ser una mala persona, pero… ¿Estará bien dejar que vaya conmigo?
“¿Estás
seguro? Le pregunte mientras levantaba una ceja.
Por
alguna razón podía sentir que se ofrecía de buena fe, pero no podía evitar
sentir que ocultaba algo.
“Claro,
además así no me sentiré mal por dejarte ir sola hacia el bosque”
“Bien,
pero necesitamos apresurarnos o el sol se pondrá antes de que volvamos”
“Bien”
– Asintió mientras se levantaba y tomaba sus cosas. Puso su espada en su
cintura y coloco su mochila a cuesta. Una vez estuvo listo partimos rumbo al
bosque
Este fue el capitulo 1 de esta historia de la cual aun no decido su nombre, probablemente en el transcurso de la historia cambie un poco la forma en que escribo o demuestro las expresiones de los personajes para que se adapte a una forma mas cómoda de lectura, en cuyo caso probablemente modifique los capítulos anteriores para adaptarlos a la nueva forma de narrar.
Espero que hayan disfrutado la lectura y me sigan leyendo en posteriores capitulos.
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