Comencé a
sentir como el sol se filtraba por la ventana de mi habitación. No me di cuenta
en que momento me quedé dormida anoche pero aún me sentía agotada por todo lo
que paso ayer. Mientras la luz del sol se hacía cada vez más notable, puedo
escuchar a las vacas de nuestro establo haciendo ruido. Debe ser la hora en que
mamá las ordeña, quizá debería ir a ayudarle, pero a decir verdad no tengo
ganas de levantarme aún. Poco a poco volvía a quedarme dormida cuando recordé
que había dejado a un chico durmiendo en nuestro establo. La energía volvía a
mi lentamente mientras intentaba levantarme de la cama, note que aun tenia puesta
las mismas ropas de ayer, debo darme un baño lo antes posible. Me puse mis
botines y crucé la puerta de mi habitación, no había ningún ruido dentro de la
casa, mis hermanas aún deben estar dormidas. Salí por la puerta trasera y me
dirigí al establo. Era un establo pequeño, pero tenía suficiente espacio para
tener a nuestras vacas, caballos y hasta un aventurero novato dentro. Mientras
me acercaba podía escuchar a las vacas y caballos del establo haciendo cada vez
más ruido. Empuje la puerta del establo cuando…
“Buenos
días Annette”.
“Muuuuuu…”.
“Ara~ ya
despertaste, pensé que hoy te quedarías dormida”.
Frente a
mí se encontraba un chico acurrucado junto a una de las vacas. Mama se
encontraba a un lado ordeñando a otra de nuestras vacas.
“Buenos
días”.
“Ara~ y yo
que pensé que tendría toda la mañana para seguir conociendo a Max”
“Mmhp…
tampoco es que me importe lo que puedas hablar con él, ¿y tú como terminaste
así?”
Mientras
le preguntaba a Max por la situación en la que se encontraba otra de las vacas
se acercó para apoyarse sobre él. Podía ver como poco a poco se hundía entre ambas.
“Pues creo
que les caigo bien, anoche mientras dormía se acercaron a mí”.
“Cuando
entre al establo se encontraba asi, es agradable ver que se llevan bien”.
“Esto me
recuerda a cómo te encontré ayer en el prado, ¿Te llevas bien con los animales
no?”
“Un poco,
si…”
Max
termino de hundirse entre suaves pieles manchadas. Debería aprovechar el
momento para darme un baño supongo.
“Bueno,
supongo que no necesitaras mucha ayuda con las vacas controladas”.
“Creo que
estaré bien mientras Max las tenga así de entretenidas”
“Muuuuuuu…”
“Bien,
entonces me daré un baño y preparare las cosas para ir a hacer las entregas.”
Mamá
asintió y continúo ordeñando las vacas. Con Max atrapado entre dos de ellas
supongo que no debo preocuparme por accidentes en el baño. Salí del establo y
me dirigí al pozo a recoger agua, normalmente me tomaría mi tiempo para
calentarla, pero no me queda mucho tiempo desde que pronto será hora para hacer
las entregas. Estamos empezando a entrar en la temporada más calurosa del
verano, a pesar de eso el ambiente sigue siendo muy fresco por aquí. Después de
tomar el baño me vestí con un pantalón, una camiseta, botas y la capucha verde
que me regalo mi padre. Me dirigí al establo para preparar la carreta, cuando
entre noté que Max ya había preparado todo para partir.
“Oh, eso
fue rápido. Tu mamá me pidió que preparara todo para partir lo antes posible,
así tendríamos tiempo de recorrer el mercado para poder vender las pieles de
liebre de los vientos”.
“Lo había
olvidado por completo, bien ¿ya subiste las botellas de leche?”
“Hecho”
“¿Los
quesos?”
“Hecho”
“¿Las
canastas que preparo mi madre?”
“Ya”
“¿Sujetaste
las sogas de los caballos?”
“Listo”
“¿Revisaste
las llantas?”
“Comprobadas”
“Bueno,
supongo que podemos partir entonces. Iré por las monedas para el cambio, ve
sacando la carreta a la entrada”
“Como
ordene madame”
Entre a la
casa a recoger una pequeña bolsa con monedas y salí por la puerta de enfrente.
El sol ya había empezado a levantarse sobre las murallas que rodeaban la aldea.
Caminé hacia Max que estaba parado junto a los caballos y le di indicaciones
para empezar a caminar.
“Bueno,
primero visitaremos las áreas residenciales y terminaremos el recorrido en el
mercado”.
“Bien”.
Max
acaricio el lomo de uno de los caballos para que empezara a caminar, estos
relincharon y se pusieron en marcha.
“Se les ve
con mucha energía”.
“Es porque
les caíste bien, normalmente solo se ponen así cuando papá está en casa”.
“Ya veo,
supongo que también me agradan”.
La aldea
era muy tranquila por las mañanas, se podía ver algunas personas saliendo de
sus casas, probablemente saliendo rumbo a sus trabajos. Caminamos hacia la
última calle del área residencial oeste, a partir de aquí nos tomara cerca de
tres horas recorrer las dos áreas residenciales así que tendremos mucho tiempo
para discutir nuestros planes.
“No
olvides sonar la campana de vez en cuando mientras caminamos”
Max
asintió y empezó a tocar la campana, mientras recorríamos las calles varias
personas empezaron a salir de sus casas y se acercaban a nosotros.
“He estado
esperando toda la semana por esto…”
“Ahí va la
chica de los quesos”.
“Muchas
gracias Annette”
“¿Quién
será ese chico que va con ella?”
Fueron
frases que escuche mientras recorríamos las zonas residenciales. En algún
momento mi madre se hizo famosa en la aldea por sus quesos y la buena leche de
sus vacas, hubo un momento en que tuvimos que comprar otra vaca para intentar
dar abasto a la demanda de la gente, aunque Melody siempre menciona el hecho de
que el que sea yo quien hace las entregas tiene también mucho que ver.
“Parece
que se venden mucho ¿Serán suficientes?”
“Probablemente,
mama siempre me dice que si hace falta separe algunos del cargamento que va al
mercado si hace falta”.
“¿Y tienes
que hacer esto todos los días?”
“No, solo
una vez a la semana”
“Bueno,
eso nos deja con mucho tiempo libre por las mañanas”.
“¿Alguna
idea en mente?”
“Por ahora
solo se me ocurre salir del pueblo temprano hacia el bosque podríamos volver
pasando el mediodía y así no levantar sospechas”.
“Me parece
bien, así me evito problemas por volver noche de nuevo”.
Mientras
continuamos recorriendo la aldea no pude evitar dar un gran suspiro, ver las
calles cubiertas por las hojas de los arboles me causa una sensación de
tranquilidad. La aldea poco a poco empezaba a animarse, en ocasiones podía ver
a algunos de los chicos y chicas que conozco asomándose desde sus casas o
jugando por la calle, algunos se acercaban junto a sus madres para comprarnos
algo, pero no decían nada, solo se quedaban viendo a Max hasta que nos
despedíamos.
“Creo que
estas llamando demasiado la atención”.
“¿Enserio?
Pero si no he hecho nada”.
“Probablemente
sea porque eres nuevo en el pueblo y nadie te conoce, creo que fue buena idea
el decirte que dejaras tu espada en casa”.
Volteé a
ver la cintura de Max, a pesar de que lo conocí solo ayer me sienta raro el
verlo sin su espada, es como si fuera una parte de él.
“Estamos a
punto de entrar a la zona este ¿Hay algo más en lo que debamos pensar?”
“No lo
creo… oh, espera un momento”.
Justo
antes de salir de la zona oeste hicimos una parada en una casa vieja. La casa
se veía deteriorada por todos lados, tenía tablas tapando agujeros en distintas
partes y la puerta parecía que se fuera a caer en cualquier momento. Me acerque
a tocar la puerta y después de un momento un anciano salió a recibirnos. Era un
hombre viejo con una barba larga y vestido con una túnica café.
“Pero si
es Annette, ¿ya es ese día de la semana?”
“Así es
señor Garit, espere aquí un momento”.
Me acerque
a la carreta y tome una pequeña canasta que contenía leche, queso, pan y
algunas hierbas que recogí el día anterior.
“Muchas
gracias pequeña, ¿si sabes que esto no es necesario verdad?”
“Lo sé, lo
sé, es solo que le debemos tanto, tómelo como nuestra forma de agradecerle”.
“Jojojo,
si tú lo dices pequeña”.
En ese momento una niña apareció desde detrás
del señor Garit. Llevaba una camiseta vieja y un pantalón verde, con su cabello
atado en dos trenzas y un paño beige en su cabeza.
“Annette,
holaaaaa~”.
“Hola
Siri”.
Su nombre
es Sirila, pero le digo Siri de cariño, ella es la nieta del señor Garit. Es
dos años menor que yo y ha sido mi amiga desde hace mucho tiempo.
“Guaaa~
Nos trajiste queso, sabes que adoro los quesos de tu mamá”.
“Recuerda
que no es solo para ti, no te lo vayas a comer sola”.
“Jejej~”.
Siri hizo
un gesto de golpearse la cabeza mientras sacaba su lengua, supongo que nunca
dejara de ser una chica despistada.
“Oye, ya
no has venido a visitarme como antes ¿Ya no vas a seguir con las clases de
herbolaria?”.
“He estado
ocupada yendo al bosque y ayudando a mi madre últimamente, además creo que ya
he aprendido todo lo que podía de tu abuelo”.
“Aun así
tampoco sales conmigo y los demás ya”
“Sabes lo
que opino de los chicos”
“Siri
empezó a hacer pucheros ante lo que dije.
“Oye, por
cierto ¿Quién es el?”
Siri puso
una cara de intriga mientras señalaba a Max quien estaba acariciando a los
caballos.
“Él es
Max, un chico que conocí ayer, acaba de llegar al pueblo y me está ayudando con
las ventas hoy”.
Siri se
quedó observando fijamente a Max por un momento.
“¿Y es tu
novio?”
“Para
nada”.
No tengo
motivos para pensarlo dos veces antes de aclarar cualquier malentendido.
“Entiendo”.
Tal vez
debería llamar a Max para que conozca a algunas personas.
“Oye Max,
puedes venir aquí un momento”.
“Oh, sí”.
Max dejo
los caballos y se acercó corriendo.
“Pero que
joven tan energético”.
“Bueno
Max, ellos son el señor Garit y su nieta Sirila, son unos viejos amigos de mi
familia.”
“Mucho
gusto, mi nombre es Max y soy un aventurero, espero poder llevarme bien con
todos ustedes”.
“Oohh, así
que un aventurero, se ve que tienes la madera de uno. Yo soy un viejo
herbolario, aunque ya estoy muy viejo para ir por el bosque recogiendo hierbas,
por eso estoy enseñándole a mi nieta para que pueda llevar el oficio de la
familia en el futuro”.
“A mí no
me pareces un aventurero, ¿Dónde están tus armas y armadura?”.
“Le dije
que no las trajera ya que no las necesita dentro del pueblo”.
“Ya veo”.
“Bueno,
debemos seguir con los pedidos, fue un placer verlos. Ya sabes que puedes venir
a visitarme cuando quieras, intentare salir de vez en cuando pero no puedo
prometerte nada”.
“Yeiii~,
espero verte pronto entonces Annette”.
“Vayan con
cuidado pequeños”
“Claro
señor Garit, cuida que Siri no se coma el queso ella sola”.
“Jojojo,
por supuesto”.
“¡Yo no
pensaba comérmelo sola!”
Dejamos
atrás la casa del señor Garit y nos adentramos en la zona este del pueblo, en
esta había mas casa que en la zona oeste por lo que nos tomaría un poco más de
tiempo recorrerlo. En este distrito también se encontraba la iglesia del
pueblo, es un pequeño templo de la Santa iglesia de Nodes donde se ofrecen
ceremonias a los dioses y se imparten clases de escritura y lectura a los
niños. El sacerdote además también da clases de magia elemental e intermedia a
quien quiera aprender magia.
Continuamos
vendiendo a lo largo de las calles hasta que llegamos al templo, a estas horas
de la mañana el sacerdote debe estar impartiendo las clases de magia en el
jardín lateral de la iglesia. Nos detuvimos frente a un sendero que llevaba a
la entrada de la iglesia.
“Espera
aquí un momento Max, solo dejare esto en la casa del sacerdote. Cuida a los
caballos mientras vuelvo”.
Max
asintió y tome el sendero hacia la entrada de la iglesia. De un lado del templo
se podía ver un gran jardín donde muchos niños practicaban encantamientos
mágicos. Del otro lado del templo se encontraba una casa en la que se alojaba
el sacerdote junto a los niños huérfanos del pueblo. Me acerque a la casa para
entregar el queso. Al tocar la puerta una niña pequeña me atendió, le entregue
la canasta a lo que ella me agradeció con una sonrisa. Le devolví la sonrisa y
caminé de regreso a la entrada de la iglesia, al acercarme noté como algunos
chicos estaban rodeando a Max. No podía escuchar nada desde aquí, pero parecían
estar provocándolo. Max se quedó inmóvil mientras los chicos se acercaban a él.
Empecé a acercarme más rápido cuando pude escuchar a Max contestarles.
“No es tu
problema”.
“Pues
ahora lo es, ¿quién te has creído? Sujétenlo chicos, hay que enseñarle una
lección.
Tres de
los chicos empezaron a acerarse a Max, el solo se quedaba inmóvil
observándolos. De pronto uno de ellos empezó a entonar un conjuro mágico.
Empecé a correr hacia ellos, si no hacía algo alguien podría salir herido. De
pronto frente a mi apareció el sacerdote del templo.
“¿Qué se
supone que está pasando aquí?
La voz del
sacerdote era profunda y pesada a pesar de su apariencia delicada.
“¿Acaso ya
no quieren aprender magia? ¿Por qué no están junto a sus compañeros en el jardín?”
“No es así
señor, solo queríamos saludar a Annette”.
El
sacerdote los miro fijamente. Los chicos empezaron a correr uno a uno de
regreso al jardín.
“Tch, te
salvaste esta vez”.
Uno de los
chicos a los cuales logre reconocer le dijo a Max antes de salir corriendo.
Eran algunos de los chicos que me hacían molestar seguido. Me pregunto que
querrán con Max. Camine hacia Max y el sacerdote se acercó a nosotros.
“Lamento
las molestias que le pudieran causar mis estudiantes, le pido por favor perdone
a los chicos, a pesar de su edad aún no saben cómo comportarse debidamente”.
“No hay
problema”
“También
le pido por favor que se mida un poco, alguno de ellos podría haber salido
lastimado si no hubiera aparecido a tiempo”.
El
sacerdote le sonrió a Max ¿Habrá notado algo?
“No se
preocupe, no planeaba lastimarlos”.
“Me alegra
escuchar eso. Señorita Annette, lamento las molestias y gracias por traernos
ese magnífico queso”.
“No hay
problema señor Rais”.
“Ya te
dije que solo Rais es suficiente, aun lamento el que no hayas podido entrar a
las clases de magia, se te veía muy emocionada en su momento, me hubiera
encantado enseñarte todo lo que se”.
“No se
preocupe, así son las cosas”.
De verdad
lamento el no poder contarle la verdad de lo que me pasa ahora.
“Bien,
sabes que cualquier cosa que necesites me encuentro a su disposición”.
“Muchas
gracias”.
“Gracias
señor sacerdote”
“Por
cierto joven ¿Podría decirme su nombre?”.
“Mi nombre
es Max”.
“Que
tengan un excelente día, señorita Annete, Max.”
Nos
despedimos del sacerdote antes de seguir recorriendo la zona. El sacerdote era
una persona bondadosa, tiene una apariencia joven y frágil que recuerda a la de
una chica. Hay rumores que dicen que debe tener cerca de 40 años por la forma
en que se comporta. Mi mama me conto que solo tiene un poco más de 20 años. A
pesar de eso es una persona muy sabia y paciente con todos por lo que se le
tiene en alta estima en todo el pueblo.
Terminamos
de recorrer la zona Este y decidimos tomar un pequeño descanso en el final de
la calle principal. A partir de aquí solo recorreremos la zona sur por esta
calle hasta llegar a la entrada del pueblo por lo que no nos falta mucho.
“¿No
iremos a la zona norte?”
“No, por
allá solo encontraras la casa del alcalde y los campos de cultivo”.
“Es
impresionante como pueden tener los campos de cultivo dentro de las murallas de
la aldea”.
“Eso es
normal en todos lados, esta aldea fue una de las ultimas fundadas en esta
región hace no muchos años por lo que me contó mi madre, así que lo único que
hacemos es replicar las cosas que hacen en otras aldeas.
“Aun así
es impresionante”.
“A ti te
impresionan muchas cosas”.
Empecé a
reír al ver las reacciones de Max, de cierto modo era como ver la cara de Jane
cada vez que mi padre le contaba una nueva historia de aventureros, me
transmitía una calma muy grata el verlo.
“Deberíamos
continuar ya, aunque no nos quede mucho por recorrer aun debemos hacer algunas paradas hasta la entrada del pueblo, luego debemos ir a alguna tienda a ver si
te compraran las pieles”.
“No hay tiempo
que perder entonces”.
Nuestro
camino hacia la entrada de la aldea fue corto, el camino estuvo lleno de
distintos tipos de tiendas, hicimos paradas en una tienda de armas, una herrería,
una tienda de pociones y medicinas menores, distintas tiendas de alimentos y
algunos comedores y bares. Estos últimos son de nuestros mayores clientes al
ser este queso parte de su menú durante toda la semana. También pasamos por la
posada en la que Max no pudo quedarse la noche anterior, me pregunto si podrá conseguir
suficiente dinero para pagar su hospedaje o tendrá que quedarse de nuevo en el
establo. No nos tomó demasiado tiempo el llegar a la entrada de la aldea a
dejar nuestro último pedido, era una canasta para Jules y su familia. Max y yo
nos acercamos a la entrada, pero no pude ver a Jules por ningún lado, probablemente este arriba en el puesto de vigilancia. Empecé a gritarle a Jules
que bajara, pero para mi sorpresa quien abrió la puerta fue Edwin. Edwin bajó rápidamente
al verme.
“Ho-hola
Annette, ¿Qué se te ofrece?”.
Edwin se
puso firme con sus ojos cerrados mientras hacia su pregunta.
“No es
nada, solo veníamos a entregar este pedido”.
“¿Veníamos?”
Edwin abrió
sus ojos y noto que Max estaba parado a mi lado, en ese momento la expresión de
su rostro cambio a la misma que tenía el día de ayer.
“Si, ¿Dónde
está Jules?”.
“Oh, él
fue a casa por algunas cosas, me dijo que cuidara del puesto mientras volvía,
seguramente no debe tardar”.
“Está
bien, esperaremos por él”.
Los
siguientes minutos fueron un constante silencio incómodo. Por alguna razón pareciera
que a Edwin no le agrada Max y lo mira constantemente de manera hostil, Max por
otro lado se quedó jugando con los caballos, ignorando por completo el hecho.
Empiezo a no soportar la poca capacidad que tiene para leer el ambiente.
“Oye Max, quizá
deberíamos buscar un lugar donde vender esas pieles”.
“Claro,
pero ¿Qué pasara con la entrega?”.
“No hay
problema, volveremos rápido. Oye Edwin, ¿puedo encargarte la carreta por un
momento? Volveremos enseguida”.
“E-e-está
bien”.
“Gracias”.
Max corrió
hacia la carreta y tomo la bolsa donde llevaba las pieles. Caminamos hacia una
de las tiendas más cercanas, era una tienda de ropa por lo que era probable que
pudieran encontrar un uso para las pieles que traíamos. Entramos a la tienda y
nos acercamos al mostrador. La tienda era pequeña y estaba llena de distintos
tipos de ropa por todos lados. Sentada tras el mostrador se encontraba una
mujer adulta de cabello rojo, probablemente sea originaria de la zona norte del
reino. Tenía un aire de madurez alrededor y no tardo en recibirnos.
“Buenos días
¿En qué puedo ayudarles?”
“Queríamos
saber si estaría dispuesta a comprar unas cuantas pieles de conejo de los
vientos”.
“Lo haría con
gusto, los conejos de los vientos no son fáciles de cazar a pesar de que son
tranquilos debido a su alta velocidad. Aunque claro, lo que les pueda ofrecer
por ellas dependerá enteramente del estado en que estén las pieles. Al ser tan rápidos
muchas veces la gente estropea sus pieles mientras los cazan por lo que no se
pueden utilizar en su totalidad”.
Max saco
las pieles y las coloco sobre el mostrador. Las pieles se encontraban
perfectamente despellejadas y no se podía ver un mal corte por ningún lado.
“Impresionante,
no parecen tener ningún daño ¿Fuiste tú el que los cazó? Debes tener talento si
lograste matarlos de una manera tan limpia. Veamos, 6 pieles de conejo de los
vientos en perfecto estado, puedo ofrecerte 3 monedas de plata por ellas”.
“¡3
monedas de plata! ¡Eso es mucho dinero Max!”.
Una moneda
de plata es equivalente a 100 monedas de cobre, así como 100 monedas de plata
es igual a 1 moneda de oro. Eso significa que cada piel en buen estado vale por
lo menos 50 monedas de cobre, para ponerlo en comparación los quesos de mi
madre valen 20 monedas de cobre y son más caros que un queso o cualquier comida
promedio. Una persona podría comer 3 veces al día y tener dónde dormir por unas
50 monedas de cobre al día.
"¿De
verdad es tanto dinero?".
“Oye
chico, si en verdad piensas que es poco dinero podrías conseguirme más pieles
como estas, estaría más que dispuesta a pagar por ellas, incluso podría darte
un bono si me traes una buena cantidad”.
"¿De
verdad? Entonces volveré cuando las consiga"
"Fue
un placer hacer negocios contigo"
Salimos de
la tienda y nos dirigimos de regreso a la entrada, cuando llegamos Edwin se acercó
corriendo hacia nosotros con cara de querer llorar.
“Annette,
tus caballos no me quieren obedecer, cuando te fuiste no me quisieron hacer
caso y se pararon en la sombra de la puerta de la aldea, la han estado
bloqueando desde entonces. Hace poco han llegado visitantes, pero no puedo
abrirles la puerta por tus caballos, ayúdame por favor”.
“Tranquilo
Edwin, yo me encargo”.
Silbé
suavemente para llamar su atención, al vernos llegar los caballos empezaron a
caminar hacia nosotros, en ese momento Jules apareció caminando desde la calle
principal.
"¿Que
está pasando aquí? ¿Edwin, por qué no estás en el puesto de vigilancia?"
"Pues
veras, hermano...
"Vinimos
a dejar un paquete para tu familia, pero no estabas, entonces nos fuimos a
hacer unos pendientes y cuando volvimos mis caballos estaban bloqueando la
entrada. Oh, y al parecer hay personas esperando fuera de la puerta."
"¡¿Eehh?!
¡¿Y porque no mencionaron eso antes?! Edwin corre a abrir la puerta,
rápido".
"Si
hermano".
"¿Entonces
puedes aceptar este paquete?"
"Oh
sí, muchas gracias Annette. Toma, estás monedas deberían ser suficiente".
Tome las
monedas que me dio Jules. A pesar que les regalamos el queso como
agradecimiento por lo que han hecho por nosotros tanto a su familia como al
señor Garit, Jules se ve insatisfecho si no nos da algunas monedas a cambio.
Aunque no son suficientes para pagar los quesos decido no decirle nada y
respetar su acto de buena fe.
"Gracias
a ti Jules".
"Bien,
iré a recibir a los visitantes"
Jules
caminó hacia la entrada mientras Edwin abría la puerta. Cuando la puerta se
abrió podía notar a un grupo de 6 personas paradas fuera.
"Que
pésimo servicio, ¿Porque tardaron tanto?"
"Oi,
oi~, tranquilízate un poco, ya nos están recibiendo"
Las
personas empezaron a caminar hacia la entrada cuando Jules los detuvo.
"Disculpen
pro antes de dejarlos pasar deben de identificarse".
La voz de
Jules se tornó más seria.
"Eehh...
¿Pero quién te crees que ere-"
Uno de los
tipos lo interrumpió.
"Una
disculpa, mi nombre es Quik "El estruendo", soy un aventurero rango
plata y el líder de este pequeño grupo. Vinimos aquí por la solicitud del equipo de limpieza de monstruos de esta temporada."
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