miércoles, 29 de abril de 2020

Capítulo 4 – La aldea de Solipatet.


Comencé a sentir como el sol se filtraba por la ventana de mi habitación. No me di cuenta en que momento me quedé dormida anoche pero aún me sentía agotada por todo lo que paso ayer. Mientras la luz del sol se hacía cada vez más notable, puedo escuchar a las vacas de nuestro establo haciendo ruido. Debe ser la hora en que mamá las ordeña, quizá debería ir a ayudarle, pero a decir verdad no tengo ganas de levantarme aún. Poco a poco volvía a quedarme dormida cuando recordé que había dejado a un chico durmiendo en nuestro establo. La energía volvía a mi lentamente mientras intentaba levantarme de la cama, note que aun tenia puesta las mismas ropas de ayer, debo darme un baño lo antes posible. Me puse mis botines y crucé la puerta de mi habitación, no había ningún ruido dentro de la casa, mis hermanas aún deben estar dormidas. Salí por la puerta trasera y me dirigí al establo. Era un establo pequeño, pero tenía suficiente espacio para tener a nuestras vacas, caballos y hasta un aventurero novato dentro. Mientras me acercaba podía escuchar a las vacas y caballos del establo haciendo cada vez más ruido. Empuje la puerta del establo cuando…


“Buenos días Annette”.

“Muuuuuu…”.

“Ara~ ya despertaste, pensé que hoy te quedarías dormida”.

Frente a mí se encontraba un chico acurrucado junto a una de las vacas. Mama se encontraba a un lado ordeñando a otra de nuestras vacas.

“Buenos días”.

“Ara~ y yo que pensé que tendría toda la mañana para seguir conociendo a Max”

“Mmhp… tampoco es que me importe lo que puedas hablar con él, ¿y tú como terminaste así?”

Mientras le preguntaba a Max por la situación en la que se encontraba otra de las vacas se acercó para apoyarse sobre él. Podía ver como poco a poco se hundía entre ambas.

“Pues creo que les caigo bien, anoche mientras dormía se acercaron a mí”.

“Cuando entre al establo se encontraba asi, es agradable ver que se llevan bien”.

“Esto me recuerda a cómo te encontré ayer en el prado, ¿Te llevas bien con los animales no?”

“Un poco, si…”

Max termino de hundirse entre suaves pieles manchadas. Debería aprovechar el momento para darme un baño supongo.

“Bueno, supongo que no necesitaras mucha ayuda con las vacas controladas”.

“Creo que estaré bien mientras Max las tenga así de entretenidas”

“Muuuuuuu…”

“Bien, entonces me daré un baño y preparare las cosas para ir a hacer las entregas.”

Mamá asintió y continúo ordeñando las vacas. Con Max atrapado entre dos de ellas supongo que no debo preocuparme por accidentes en el baño. Salí del establo y me dirigí al pozo a recoger agua, normalmente me tomaría mi tiempo para calentarla, pero no me queda mucho tiempo desde que pronto será hora para hacer las entregas. Estamos empezando a entrar en la temporada más calurosa del verano, a pesar de eso el ambiente sigue siendo muy fresco por aquí. Después de tomar el baño me vestí con un pantalón, una camiseta, botas y la capucha verde que me regalo mi padre. Me dirigí al establo para preparar la carreta, cuando entre noté que Max ya había preparado todo para partir.
“Oh, eso fue rápido. Tu mamá me pidió que preparara todo para partir lo antes posible, así tendríamos tiempo de recorrer el mercado para poder vender las pieles de liebre de los vientos”.

“Lo había olvidado por completo, bien ¿ya subiste las botellas de leche?”

“Hecho”

“¿Los quesos?”

“Hecho”

“¿Las canastas que preparo mi madre?”

“Ya”

“¿Sujetaste las sogas de los caballos?”

“Listo”

“¿Revisaste las llantas?”

“Comprobadas”

“Bueno, supongo que podemos partir entonces. Iré por las monedas para el cambio, ve sacando la carreta a la entrada”

“Como ordene madame”

Entre a la casa a recoger una pequeña bolsa con monedas y salí por la puerta de enfrente. El sol ya había empezado a levantarse sobre las murallas que rodeaban la aldea. Caminé hacia Max que estaba parado junto a los caballos y le di indicaciones para empezar a caminar.

“Bueno, primero visitaremos las áreas residenciales y terminaremos el recorrido en el mercado”.

“Bien”.

Max acaricio el lomo de uno de los caballos para que empezara a caminar, estos relincharon y se pusieron en marcha.

“Se les ve con mucha energía”.

“Es porque les caíste bien, normalmente solo se ponen así cuando papá está en casa”.
“Ya veo, supongo que también me agradan”.

La aldea era muy tranquila por las mañanas, se podía ver algunas personas saliendo de sus casas, probablemente saliendo rumbo a sus trabajos. Caminamos hacia la última calle del área residencial oeste, a partir de aquí nos tomara cerca de tres horas recorrer las dos áreas residenciales así que tendremos mucho tiempo para discutir nuestros planes.

“No olvides sonar la campana de vez en cuando mientras caminamos”

Max asintió y empezó a tocar la campana, mientras recorríamos las calles varias personas empezaron a salir de sus casas y se acercaban a nosotros.

“He estado esperando toda la semana por esto…”

“Ahí va la chica de los quesos”.

“Muchas gracias Annette”

“¿Quién será ese chico que va con ella?”

Fueron frases que escuche mientras recorríamos las zonas residenciales. En algún momento mi madre se hizo famosa en la aldea por sus quesos y la buena leche de sus vacas, hubo un momento en que tuvimos que comprar otra vaca para intentar dar abasto a la demanda de la gente, aunque Melody siempre menciona el hecho de que el que sea yo quien hace las entregas tiene también mucho que ver.
“Parece que se venden mucho ¿Serán suficientes?”

“Probablemente, mama siempre me dice que si hace falta separe algunos del cargamento que va al mercado si hace falta”.

“¿Y tienes que hacer esto todos los días?”

“No, solo una vez a la semana”

“Bueno, eso nos deja con mucho tiempo libre por las mañanas”.

“¿Alguna idea en mente?”

“Por ahora solo se me ocurre salir del pueblo temprano hacia el bosque podríamos volver pasando el mediodía y así no levantar sospechas”.

“Me parece bien, así me evito problemas por volver noche de nuevo”.

Mientras continuamos recorriendo la aldea no pude evitar dar un gran suspiro, ver las calles cubiertas por las hojas de los arboles me causa una sensación de tranquilidad. La aldea poco a poco empezaba a animarse, en ocasiones podía ver a algunos de los chicos y chicas que conozco asomándose desde sus casas o jugando por la calle, algunos se acercaban junto a sus madres para comprarnos algo, pero no decían nada, solo se quedaban viendo a Max hasta que nos despedíamos.

“Creo que estas llamando demasiado la atención”.

“¿Enserio? Pero si no he hecho nada”.

“Probablemente sea porque eres nuevo en el pueblo y nadie te conoce, creo que fue buena idea el decirte que dejaras tu espada en casa”.

Volteé a ver la cintura de Max, a pesar de que lo conocí solo ayer me sienta raro el verlo sin su espada, es como si fuera una parte de él.

“Estamos a punto de entrar a la zona este ¿Hay algo más en lo que debamos pensar?”
“No lo creo… oh, espera un momento”.

Justo antes de salir de la zona oeste hicimos una parada en una casa vieja. La casa se veía deteriorada por todos lados, tenía tablas tapando agujeros en distintas partes y la puerta parecía que se fuera a caer en cualquier momento. Me acerque a tocar la puerta y después de un momento un anciano salió a recibirnos. Era un hombre viejo con una barba larga y vestido con una túnica café.

“Pero si es Annette, ¿ya es ese día de la semana?”

“Así es señor Garit, espere aquí un momento”.

Me acerque a la carreta y tome una pequeña canasta que contenía leche, queso, pan y algunas hierbas que recogí el día anterior.

“Muchas gracias pequeña, ¿si sabes que esto no es necesario verdad?”

“Lo sé, lo sé, es solo que le debemos tanto, tómelo como nuestra forma de agradecerle”.

“Jojojo, si tú lo dices pequeña”.

 En ese momento una niña apareció desde detrás del señor Garit. Llevaba una camiseta vieja y un pantalón verde, con su cabello atado en dos trenzas y un paño beige en su cabeza.

“Annette, holaaaaa~”.

“Hola Siri”.

Su nombre es Sirila, pero le digo Siri de cariño, ella es la nieta del señor Garit. Es dos años menor que yo y ha sido mi amiga desde hace mucho tiempo.

“Guaaa~ Nos trajiste queso, sabes que adoro los quesos de tu mamá”.

“Recuerda que no es solo para ti, no te lo vayas a comer sola”.

“Jejej~”.

Siri hizo un gesto de golpearse la cabeza mientras sacaba su lengua, supongo que nunca dejara de ser una chica despistada.

“Oye, ya no has venido a visitarme como antes ¿Ya no vas a seguir con las clases de herbolaria?”.
“He estado ocupada yendo al bosque y ayudando a mi madre últimamente, además creo que ya he aprendido todo lo que podía de tu abuelo”.

“Aun así tampoco sales conmigo y los demás ya”

“Sabes lo que opino de los chicos”

“Siri empezó a hacer pucheros ante lo que dije.

“Oye, por cierto ¿Quién es el?”

Siri puso una cara de intriga mientras señalaba a Max quien estaba acariciando a los caballos.

“Él es Max, un chico que conocí ayer, acaba de llegar al pueblo y me está ayudando con las ventas hoy”.

Siri se quedó observando fijamente a Max por un momento.

“¿Y es tu novio?”

“Para nada”.

No tengo motivos para pensarlo dos veces antes de aclarar cualquier malentendido.

“Entiendo”.

Tal vez debería llamar a Max para que conozca a algunas personas.

“Oye Max, puedes venir aquí un momento”.

“Oh, sí”.

Max dejo los caballos y se acercó corriendo.

“Pero que joven tan energético”.

“Bueno Max, ellos son el señor Garit y su nieta Sirila, son unos viejos amigos de mi familia.”

“Mucho gusto, mi nombre es Max y soy un aventurero, espero poder llevarme bien con todos ustedes”.

“Oohh, así que un aventurero, se ve que tienes la madera de uno. Yo soy un viejo herbolario, aunque ya estoy muy viejo para ir por el bosque recogiendo hierbas, por eso estoy enseñándole a mi nieta para que pueda llevar el oficio de la familia en el futuro”.

“A mí no me pareces un aventurero, ¿Dónde están tus armas y armadura?”.

“Le dije que no las trajera ya que no las necesita dentro del pueblo”.

“Ya veo”.

“Bueno, debemos seguir con los pedidos, fue un placer verlos. Ya sabes que puedes venir a visitarme cuando quieras, intentare salir de vez en cuando pero no puedo prometerte nada”.

“Yeiii~, espero verte pronto entonces Annette”.

“Vayan con cuidado pequeños”

“Claro señor Garit, cuida que Siri no se coma el queso ella sola”.

“Jojojo, por supuesto”.

“¡Yo no pensaba comérmelo sola!”

Dejamos atrás la casa del señor Garit y nos adentramos en la zona este del pueblo, en esta había mas casa que en la zona oeste por lo que nos tomaría un poco más de tiempo recorrerlo. En este distrito también se encontraba la iglesia del pueblo, es un pequeño templo de la Santa iglesia de Nodes donde se ofrecen ceremonias a los dioses y se imparten clases de escritura y lectura a los niños. El sacerdote además también da clases de magia elemental e intermedia a quien quiera aprender magia.

Continuamos vendiendo a lo largo de las calles hasta que llegamos al templo, a estas horas de la mañana el sacerdote debe estar impartiendo las clases de magia en el jardín lateral de la iglesia. Nos detuvimos frente a un sendero que llevaba a la entrada de la iglesia.

“Espera aquí un momento Max, solo dejare esto en la casa del sacerdote. Cuida a los caballos mientras vuelvo”.

Max asintió y tome el sendero hacia la entrada de la iglesia. De un lado del templo se podía ver un gran jardín donde muchos niños practicaban encantamientos mágicos. Del otro lado del templo se encontraba una casa en la que se alojaba el sacerdote junto a los niños huérfanos del pueblo. Me acerque a la casa para entregar el queso. Al tocar la puerta una niña pequeña me atendió, le entregue la canasta a lo que ella me agradeció con una sonrisa. Le devolví la sonrisa y caminé de regreso a la entrada de la iglesia, al acercarme noté como algunos chicos estaban rodeando a Max. No podía escuchar nada desde aquí, pero parecían estar provocándolo. Max se quedó inmóvil mientras los chicos se acercaban a él. Empecé a acercarme más rápido cuando pude escuchar a Max contestarles.

“No es tu problema”.

“Pues ahora lo es, ¿quién te has creído? Sujétenlo chicos, hay que enseñarle una lección.
Tres de los chicos empezaron a acerarse a Max, el solo se quedaba inmóvil observándolos. De pronto uno de ellos empezó a entonar un conjuro mágico. Empecé a correr hacia ellos, si no hacía algo alguien podría salir herido. De pronto frente a mi apareció el sacerdote del templo.

“¿Qué se supone que está pasando aquí?

La voz del sacerdote era profunda y pesada a pesar de su apariencia delicada.

“¿Acaso ya no quieren aprender magia? ¿Por qué no están junto a sus compañeros en el jardín?”

“No es así señor, solo queríamos saludar a Annette”.

El sacerdote los miro fijamente. Los chicos empezaron a correr uno a uno de regreso al jardín.

“Tch, te salvaste esta vez”.

Uno de los chicos a los cuales logre reconocer le dijo a Max antes de salir corriendo. Eran algunos de los chicos que me hacían molestar seguido. Me pregunto que querrán con Max. Camine hacia Max y el sacerdote se acercó a nosotros.

“Lamento las molestias que le pudieran causar mis estudiantes, le pido por favor perdone a los chicos, a pesar de su edad aún no saben cómo comportarse debidamente”.

“No hay problema”

“También le pido por favor que se mida un poco, alguno de ellos podría haber salido lastimado si no hubiera aparecido a tiempo”.

El sacerdote le sonrió a Max ¿Habrá notado algo?

“No se preocupe, no planeaba lastimarlos”.

“Me alegra escuchar eso. Señorita Annette, lamento las molestias y gracias por traernos ese magnífico queso”.

“No hay problema señor Rais”.

“Ya te dije que solo Rais es suficiente, aun lamento el que no hayas podido entrar a las clases de magia, se te veía muy emocionada en su momento, me hubiera encantado enseñarte todo lo que se”.

“No se preocupe, así son las cosas”.

De verdad lamento el no poder contarle la verdad de lo que me pasa ahora.

“Bien, sabes que cualquier cosa que necesites me encuentro a su disposición”.

“Muchas gracias”.

“Gracias señor sacerdote”

“Por cierto joven ¿Podría decirme su nombre?”.

“Mi nombre es Max”.

“Que tengan un excelente día, señorita Annete, Max.”

Nos despedimos del sacerdote antes de seguir recorriendo la zona. El sacerdote era una persona bondadosa, tiene una apariencia joven y frágil que recuerda a la de una chica. Hay rumores que dicen que debe tener cerca de 40 años por la forma en que se comporta. Mi mama me conto que solo tiene un poco más de 20 años. A pesar de eso es una persona muy sabia y paciente con todos por lo que se le tiene en alta estima en todo el pueblo.

Terminamos de recorrer la zona Este y decidimos tomar un pequeño descanso en el final de la calle principal. A partir de aquí solo recorreremos la zona sur por esta calle hasta llegar a la entrada del pueblo por lo que no nos falta mucho.

“¿No iremos a la zona norte?”

“No, por allá solo encontraras la casa del alcalde y los campos de cultivo”.

“Es impresionante como pueden tener los campos de cultivo dentro de las murallas de la aldea”.

“Eso es normal en todos lados, esta aldea fue una de las ultimas fundadas en esta región hace no muchos años por lo que me contó mi madre, así que lo único que hacemos es replicar las cosas que hacen en otras aldeas.

“Aun así es impresionante”.

“A ti te impresionan muchas cosas”.

Empecé a reír al ver las reacciones de Max, de cierto modo era como ver la cara de Jane cada vez que mi padre le contaba una nueva historia de aventureros, me transmitía una calma muy grata el verlo.

“Deberíamos continuar ya, aunque no nos quede mucho por recorrer aun debemos hacer algunas paradas hasta la entrada del pueblo, luego debemos ir a alguna tienda a ver si te compraran las pieles”.

“No hay tiempo que perder entonces”.

Nuestro camino hacia la entrada de la aldea fue corto, el camino estuvo lleno de distintos tipos de tiendas, hicimos paradas en una tienda de armas, una herrería, una tienda de pociones y medicinas menores, distintas tiendas de alimentos y algunos comedores y bares. Estos últimos son de nuestros mayores clientes al ser este queso parte de su menú durante toda la semana. También pasamos por la posada en la que Max no pudo quedarse la noche anterior, me pregunto si podrá conseguir suficiente dinero para pagar su hospedaje o tendrá que quedarse de nuevo en el establo. No nos tomó demasiado tiempo el llegar a la entrada de la aldea a dejar nuestro último pedido, era una canasta para Jules y su familia. Max y yo nos acercamos a la entrada, pero no pude ver a Jules por ningún lado, probablemente este arriba en el puesto de vigilancia. Empecé a gritarle a Jules que bajara, pero para mi sorpresa quien abrió la puerta fue Edwin. Edwin bajó rápidamente al verme.

“Ho-hola Annette, ¿Qué se te ofrece?”.

Edwin se puso firme con sus ojos cerrados mientras hacia su pregunta.

“No es nada, solo veníamos a entregar este pedido”.

“¿Veníamos?”

Edwin abrió sus ojos y noto que Max estaba parado a mi lado, en ese momento la expresión de su rostro cambio a la misma que tenía el día de ayer.

“Si, ¿Dónde está Jules?”.

“Oh, él fue a casa por algunas cosas, me dijo que cuidara del puesto mientras volvía, seguramente no debe tardar”.

“Está bien, esperaremos por él”.

Los siguientes minutos fueron un constante silencio incómodo. Por alguna razón pareciera que a Edwin no le agrada Max y lo mira constantemente de manera hostil, Max por otro lado se quedó jugando con los caballos, ignorando por completo el hecho. Empiezo a no soportar la poca capacidad que tiene para leer el ambiente.

“Oye Max, quizá deberíamos buscar un lugar donde vender esas pieles”.

“Claro, pero ¿Qué pasara con la entrega?”.

“No hay problema, volveremos rápido. Oye Edwin, ¿puedo encargarte la carreta por un momento? Volveremos enseguida”.

“E-e-está bien”.

“Gracias”.

Max corrió hacia la carreta y tomo la bolsa donde llevaba las pieles. Caminamos hacia una de las tiendas más cercanas, era una tienda de ropa por lo que era probable que pudieran encontrar un uso para las pieles que traíamos. Entramos a la tienda y nos acercamos al mostrador. La tienda era pequeña y estaba llena de distintos tipos de ropa por todos lados. Sentada tras el mostrador se encontraba una mujer adulta de cabello rojo, probablemente sea originaria de la zona norte del reino. Tenía un aire de madurez alrededor y no tardo en recibirnos.

“Buenos días ¿En qué puedo ayudarles?”

“Queríamos saber si estaría dispuesta a comprar unas cuantas pieles de conejo de los vientos”.
“Lo haría con gusto, los conejos de los vientos no son fáciles de cazar a pesar de que son tranquilos debido a su alta velocidad. Aunque claro, lo que les pueda ofrecer por ellas dependerá enteramente del estado en que estén las pieles. Al ser tan rápidos muchas veces la gente estropea sus pieles mientras los cazan por lo que no se pueden utilizar en su totalidad”.

Max saco las pieles y las coloco sobre el mostrador. Las pieles se encontraban perfectamente despellejadas y no se podía ver un mal corte por ningún lado.

“Impresionante, no parecen tener ningún daño ¿Fuiste tú el que los cazó? Debes tener talento si lograste matarlos de una manera tan limpia. Veamos, 6 pieles de conejo de los vientos en perfecto estado, puedo ofrecerte 3 monedas de plata por ellas”.

“¡3 monedas de plata! ¡Eso es mucho dinero Max!”.

Una moneda de plata es equivalente a 100 monedas de cobre, así como 100 monedas de plata es igual a 1 moneda de oro. Eso significa que cada piel en buen estado vale por lo menos 50 monedas de cobre, para ponerlo en comparación los quesos de mi madre valen 20 monedas de cobre y son más caros que un queso o cualquier comida promedio. Una persona podría comer 3 veces al día y tener dónde dormir por unas 50 monedas de cobre al día.

"¿De verdad es tanto dinero?".

“Oye chico, si en verdad piensas que es poco dinero podrías conseguirme más pieles como estas, estaría más que dispuesta a pagar por ellas, incluso podría darte un bono si me traes una buena cantidad”.

"¿De verdad? Entonces volveré cuando las consiga"

"Fue un placer hacer negocios contigo"

Salimos de la tienda y nos dirigimos de regreso a la entrada, cuando llegamos Edwin se acercó corriendo hacia nosotros con cara de querer llorar.

“Annette, tus caballos no me quieren obedecer, cuando te fuiste no me quisieron hacer caso y se pararon en la sombra de la puerta de la aldea, la han estado bloqueando desde entonces. Hace poco han llegado visitantes, pero no puedo abrirles la puerta por tus caballos, ayúdame por favor”.
“Tranquilo Edwin, yo me encargo”.

Silbé suavemente para llamar su atención, al vernos llegar los caballos empezaron a caminar hacia nosotros, en ese momento Jules apareció caminando desde la calle principal.

"¿Que está pasando aquí? ¿Edwin, por qué no estás en el puesto de vigilancia?"

"Pues veras, hermano...

"Vinimos a dejar un paquete para tu familia, pero no estabas, entonces nos fuimos a hacer unos pendientes y cuando volvimos mis caballos estaban bloqueando la entrada. Oh, y al parecer hay personas esperando fuera de la puerta."

"¡¿Eehh?! ¡¿Y porque no mencionaron eso antes?! Edwin corre a abrir la puerta, rápido".

"Si hermano".

"¿Entonces puedes aceptar este paquete?"

"Oh sí, muchas gracias Annette. Toma, estás monedas deberían ser suficiente".

Tome las monedas que me dio Jules. A pesar que les regalamos el queso como agradecimiento por lo que han hecho por nosotros tanto a su familia como al señor Garit, Jules se ve insatisfecho si no nos da algunas monedas a cambio. Aunque no son suficientes para pagar los quesos decido no decirle nada y respetar su acto de buena fe.

"Gracias a ti Jules".

"Bien, iré a recibir a los visitantes"

Jules caminó hacia la entrada mientras Edwin abría la puerta. Cuando la puerta se abrió podía notar a un grupo de 6 personas paradas fuera.

"Que pésimo servicio, ¿Porque tardaron tanto?"

"Oi, oi~, tranquilízate un poco, ya nos están recibiendo"

Las personas empezaron a caminar hacia la entrada cuando Jules los detuvo.
"Disculpen pro antes de dejarlos pasar deben de identificarse".

La voz de Jules se tornó más seria.

"Eehh... ¿Pero quién te crees que ere-"

Uno de los tipos lo interrumpió.

"Una disculpa, mi nombre es Quik "El estruendo", soy un aventurero rango plata y el líder de este pequeño grupo. Vinimos aquí por la solicitud del equipo de limpieza de monstruos de esta temporada."





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