Caminamos
rumbo al bosque que se encontraba no muy lejos del prado. A pesar de que no
tardamos mucho en entrar a este aun nos tomaría algo de tiempo el encontrar las
hierbas que vine a buscar.
Mientras
voy sumida en mis pensamientos, a unos pasos detrás de mí, un chico al que
apenas acabo de conocer camina tarareando felizmente una melodía. - ¿En verdad
es un aventurero? – a pesar de que no se ve mucho más grande que yo, tengo
entendido que muchos aspirantes a aventureros empiezan a viajar desde temprana
edad, por lo que no debería ser tan raro. Aun así, no me parece que emita un
aura de alguien que ha forjado su experiencia en combate.
“Oye, por
cierto. Aun no me has dicho tu nombre.”
Me dijo
mientras inclinaba su cabeza sonriendo.
“¿No
deberías presentarte tu primero antes de preguntarle su nombre a alguien?”
Le respondí
de forma cortante. No es que me desagrade el tener que presentarme primero, más
aún considerando que me va a estar acompañando hasta que volvamos al pueblo,
pero por alguna razón la forma en que me lo dijo me irritaba.
“Oh,
cierto. Disculpa, puedes llamarme Max”
Respondió
casi de forma inmediata, como si se hubiera dado cuenta de su fallo.
“Mi nombre
es Annette”.
Le
respondí de forma monótona. Siento que de alguna forma me acaba de tomar con la
guardia baja - ¿Cómo pude olvidar preguntarle su nombre cuando lo desperté en
el prado?
“Mucho
gusto Annette, espero que nos llevemos bien”.
“Igualmente”.
Después de
ese corto intercambio empecé a sentirme un poco incomoda por el silencio. Quizá
debería preguntarle cosas para no sentirme tan ansiosa.
“Así que…
Max ¿Qué te trae por estos lugares? No estamos nada cerca de las grandes
ciudades del reino, por lo que me parece extraño ¿Acaso eres un aventurero?"
“Algo así,
estuve vagando un poco y sabía que debía haber un pueblo cerca, pero creo que
termine perdiéndome”.
“¿Algo
así? ¿Acaso aun no te has afiliado al gremio de aventureros?”
“¿Gremio
de aventureros? Supongo que no ¿Esta eso cerca de aquí?” – Respondió con una
mirada dudosa.
Por la
forma en que me responde pareciera que no conoce de la existencia del gremio de
aventureros. Eso es demasiado extraño, todo el mundo conoce acerca del gremio
de aventureros.
“¿No
conoces el gremio de aventureros y te haces llamar así aventurero? Todo el
mundo debería conocerlo.
“He vivido
algo alejado de todo, ¿Podrías decirme que es eso del gremio de aventureros?
Su
respuesta me dejo sorprendida, vivir tan alejado como para nunca haber
escuchado hablar acerca del gremio suena a un aislamiento total.
“mmm…
Verás, el gremio de aventureros es algo así como el lugar en donde se juntan
todos los aventureros del mundo. Ahí se pueden solicitar peticiones de ayuda
para que los aventureros las cumplan y obtengan ciertas recompensas a cambio.
Se supone que todos los aventureros novatos van y se registran ahí para empezar
a dar seña de su nombre.”
“Oohh…
entonces algo como eso existe. Quizá sea bueno ir a registrarme entonces ¿Esta
ese lugar cerca?”
“El gremio
de aventureros más cercano está en el pueblo siguiente, a unos tres días de
viaje desde aquí.”
“Oh,
entonces quizá lo deje para otro momento. Aunque, un aventurero cumpliendo
peticiones ¿No suena un poco tonto?”
“¿Eehh...?”
“Digo, ser
un aventurero debe tratarse de viajar por el mundo, descubriendo y conquistando
mazmorras, luchando contra monstruos y villanos ¿no? No digo que sea malo ir
por ahí ayudando a la gente, pero ponerse a cumplir solicitudes por dinero no
me suena a algo que un aventurero haría.”
La
respuesta que me dio me dejo sin palabras ¿Qué clase de percepción tiene acerca de
los aventureros?
“El
trabajo que hacen los aventureros es de suma importancia para todos los
ciudadanos del reino, creo que eres tú el que tiene una percepción rara sobre
los aventureros ¿De dónde has escuchado todo eso?”
“¿Enserio?
Solo son cosas que recuerdo de las historias que solía contarme mi padre.”
“¿Historias?
¿Me estás hablando de cuentos y leyendas viejas?”
“No lo sé,
siempre creo que eran historias de cuando mi padre era un aventurero o algo
así”.
“Quizá eso
lo explique todo. Supongo que pudo haber mucha fantasía y heroísmo mezclados en
sus historias”.
“jajaj,
puede ser. Nunca le pregunte sobre eso”.
“Así que
tu padre fue un aventurero ¿Es por eso que tú también quieres serlo?”
Cierta
envidia iba mezclada en mis palabras. Ser una aventurera era algo que siempre
quise y con lo que solo podía soñar.
“Sí,
quiero ser un gran aventurero del que se pueda escuchar en las grandes
historias como las que me contaba mi padre”.
Al
escucharlo podía ver a un niño contando su más grande sueño, pero aun así podía
ver confianza desbordando de el. Aunque suena como algo casi imposible de
lograr quizá sea mejor darle el beneficio de la duda. Tampoco soy nadie para ir
destruyendo los sueños de las demás personas.
“Espero
que puedas lograrlo, pero viéndote ahora mismo creo que te queda un largo
camino por delante”.
“Supongo
que sí”
Me
respondió con una sonrisa en su rostro. Si él quiere ser un gran aventurero
tendrá un camino muy duro por delante. Alguien de su edad probablemente tenga
mucho tiempo para eso. Eso me recuerda ¿Cuál será su edad?
“Por
cierto ¿Cuántos años tienes?”
“16”
“Oh, sabía
que no eras mucho más grande que yo”
Me reí entre
dientes al pensar que no podía verme como una niña como lo hizo al inicio.
Aunque la edad adulta es a partir de los 17, en muchos lugares puede significar
una gran diferencia en el trato de la gente hacia ti. Pasa seguido con los
chicos del pueblo, cuando cruzan la edad adulta muchos se vuelven soberbios o
simplemente molestos”.
“Ya que
quieres ser un aventurero y llevas una espada contigo supongo que serás del
tipo guerrero o espadachín ¿No?”
Le
pregunté con curiosidad. La mayoría de los aventureros son clasificados de
acuerdo al rol que pueden desempeñar en un grupo, por lo que ver a alguien con
una espada puede hacer a uno pensar que pertenece a alguna clase como
espadachín, caballero, guerrero o berserker.
“¿Tipo?
Mmm… la verdad es que fui entrenado por mis padres cuando era un niño, así que
no estoy muy seguro. Mi padre me enseño esgrima y algunas de sus técnicas
mientras mamá me enseñaba magia”
“¡¡¿SABES
USAR MAGIA?!!”
Grite
sorprendida, la envidia dentro de mi crecía más y más. De entre todas las
clases de aventureros aquellas relacionadas con la magia como los magos,
hechiceros y brujos son las que más he anhelado poder ser. Lanzar hechizos o
desarrollar pociones y artilugios mágicos han sido mi sueño desde siempre. Para
mi infortunio es necesario tener al menos un poco de afinidad mágica para ello.
“Solo un
poco, aprendí las magias que ambos usaban, además mi madre me enseño bien todas
las bases, así que entiendo bien los conceptos de la magia.”
“Qué
envidia, yo siempre quise ser una maga aventurera, pero no tengo afinidad
mágica con ningún elemento.”
“¿Ninguno?”
- Me pregunto junto a una mirada de duda.
“Así es,
he intentado con todo tipo de elementos. Probé los cuatro elementos básicos:
Agua, fuego, tierra y viento. Y los elementos más raros como luz y trueno. Ni
siquiera puedo usar cosas más comunes como la magia sagrada.”
Al decir
esas palabras la impotencia empezaba a recorrerme por dentro. Normalmente
muchas personas tienen aptitudes para poder usar algún elemento mágico, a esto
se le llamamos afinidad mágica. Las
personas pueden tener más de una afinidad mágica y de entre todas, la magia sagrada
es la que más se suele manifestar en los humanos. El no tener ni siquiera
afinidad para la magia sagrada fue un duro golpe a mis sueños.
“Mmm…
espera un momento”
Cuando me
dijo eso se paró en seco, me gire a verlo y note que ya habíamos entrado en el
bosque, con lo sumergida que estaba en nuestra conversación no me había dado
cuenta de en qué momento nos adentramos tanto en él. Max se quedó parado mirándome
fijamente cuando pude notar algo en sus ojos. Fue solo un instante, un pequeño
momento, pero mis ojos no lo pasaron desapercibido, uno de sus ojos cambió, fue
una mirada monstruosa, un ojo amarillo y brillante con una pupila alargada,
siniestra. Un escalofrió atravesó mi espalda, no podía moverme, di un paso
atrás pero no pude continuar, el miedo empezaba a consumirme. ¿De verdad estoy
con un monstruo? Distintos pensamientos pasaban por mi cabeza.
“Así que
es eso”
Max
mostraba una sonrisa en su rostro al verme, a pesar que su ojo había vuelto a
la normalidad no podía dejar de pensar en lo que acababa de ver, pareciera que
el no se daba cuenta de mi dilema interno. ¿Está tramando algo? Necesitaba
correr y alejarme tan rápido como pudiera.
“¿Has
intentado el elemento Umbra?”
“¿Eehhh…?”
Su
pregunta hizo que volviera de mi trance, delante de mi aún estaba de pie el
mismo chico risueño que encontré en el prado hace no mucho tiempo. ¿Habrá sido
solo mi imaginación?
“¿Estas
bien? Te ves algo pálida ¿acaso te canso la caminata?”
“Oh… sí,
estoy bien, no es nada. ¿Qué fue lo que dijiste? ¿Elemento umbra? Nunca he oído
hablar sobre él.”
“El
elemento umbra es uno de los elementos que mi padre manejaba, fue el segundo
elemento que aprendí cuando era un niño, aunque creo que umbra es solo el
nombre del espíritu primario del elemento, supongo que debe ser conocido por
otro nombre aquí.”
Conozco
los nombres de los elementos básicos además de algunos compuestos gracias a una
enciclopedia de magia que mi padre me compro en uno de sus viajes, aunque umbra
no es uno del cual yo recuerde haber leído.
“Me
dijiste que ya has hecho pruebas de afinidad con magias primarias antes ¿no?
¿Por qué no lo intentas?”.
“Bueno,
supongo que no pierdo nada”.
Respiré
profundamente y exhalé. Empecé a concentrarme justo como me habían enseñado
anteriormente e intenté expulsar el ausente poder mágico en mí.
“¡UMBRA!”
Con mi
mano al frente recité el nombre del espíritu primario con todas mis fuerzas, de
pronto una especie de niebla empezó a aparecer en la palma de mi mano, era tan
negra como la noche más oscura y daba una sensación de sentirse fría y sin
vida, todo lo contrario de lo que sentirías al estar frente a una chimenea en
un día frio, pero aun así podía sentir viniendo de ella una sensación de
calidez que recorría la punta de mis dedos- Fue entonces que me di cuenta de lo
que era. Me sorprendí y mientras gritaba di un paso hacia atrás tropezándome y
cayendo en el suelo.
“¡¡ES EL
ELEMENTO DE OSCURIDAD!! ¡¡ME HAS HECHO HACER MAGIA OSCURA!! ¡¡¿QUÉ ME HAS
HECHO?!!”
Mire
fijamente mis manos mientras empezaba a temblar, era como si algo dentro de mi
hubiera cambiado, como si toda mi humanidad hubiera desaparecido. Mi mente
empezaba a nublarse presa del pánico.
“¡Oye,
tranquila! ¿Qué te pasa? “
“¡¿Qué no
ves lo que me has hecho hacer?! Ese es el elemento oscuro, el elemento maldito
de que hablan las leyendas. Ahora soy un maldito monstruo…”
“¿Elemento
maldito?”
“No te
hagas el ignorante. Tu… tu… ¡Eres un maldito monstruo que usa magia oscura!”
Max me
tomo de los hombros mientras me miraba confundido, es como si no entendiera
nada de lo que estaba pasando.
“Escúchame
Annette, no sé qué historias hayas escuchado pero la magia umbra no está
maldita, este fue el elemento que mi padre me enseño, y ni él ni esta magia nos
dañó nunca a mi o a mi madre. Intenta tranquilizarte un poco y cuéntame lo que
sabes acerca de esto, quizá podamos arreglar este malentendido”.
Su mirada
me decía que de verdad buscaba tranquilizarme, su expresión era la de alguien
tan firme como una montaña sobre aquello en lo que cree. El de verdad no veía
esta magia como una maldición.
Y así le
conté todo lo que sabía al respecto, el cómo hace siglos, cuando los reinos del
mundo estaban en constante guerra, hubo muchas mentes moviendo hilos desde las
sombras para propagar el caos y la muerte en el mundo. El cómo durante esas
épocas fue la Santa Iglesia de Node
quienes decidieron enfrentar estos hechos y, tras muchas crueles batallas
subyugaron a todos estos villanos que según se cuenta, practicaban la magia
oscura para cumplir con sus fines egoístas. Desde entonces hubo casos de
numerosos magos que fueron consumidos por el poder y desprovistos de su
humanidad al practicar la magia oscura. No fue hasta hace aproximadamente 150
años, durante la Santa Inquisición
que se destruyeron todos los registros de esta magia para evitar que las
personas cayeran en la tentación de aprenderla. Fue así como quedo marcada como
una magia prohibida y se perdió todo vestigio acerca de cómo invocarla de
nuevo.
Al
terminar de contarle esto Max se quedó en silencio con los ojos cerrados
durante un tiempo.
“Entiendo”
– fue lo único que dijo antes de volver a caer en el silencio. Unos segundos
más tarde volvió a abrir su boca.
“Si te soy
sincero, no sé hasta qué punto puede ser tan cierto eso de que el poder de la
magia umbra consuma a la gente. Como te dije, este elemento fue algo que mi
padre me enseñó a manejar y él siempre me dijo algo que nunca olvidare:
“Recuerda, siempre será tu decisión
el si quieres usar tu magia para dañar o proteger”.
Por eso
estoy seguro de que puedo decirte que esta magia no está maldita. Esta al igual
que todas las magias puede usarse de muchas formas diferentes, el limite esta
en ti”.
“Entiendo
lo que tratas de decirme, pero aun así…”.
Miré hacia
el suelo mientras respondía. Estaba segura que no podría tener una vida normal
nunca más. Es probable que todos empiecen a rechazarme, puede que incluso mi
propia familia. De verdad no podría vivir con eso.
“Si se
enteran de que puedo usar esta magia no podré vivir de nuevo entre la gente,
todos me rechazaran o me expulsaran de cualquier lugar al que vaya”.
Mi mirada
de preocupación delataba mis sentimientos totalmente. La ansiedad empezaba a
consumirme. No sabía qué hacer y empezaba a romperme de solo pensar en lo que
pasaría.
“Tengo una
idea. No tenía pensado algo como esto, pero supongo que no tengo otra opción.
Seré tu maestro de magia”.
“Eehh…”.
Sus
palabras me dejaron atónita. ¿Qué acaso no ve que los problemas que tengo son
por poder usar esta magia? ¡¿Y aun así se empeñará en que pueda aprenderla?!
“Espera un
momento ¿Quién te dijo que yo quería aprender a usarla?”
“Míralo
así, si me quedo aquí durante un tiempo podré enseñarte a usar tu magia
correctamente, y también supervisaré que seas capaz de entender cómo funciona y
le pierdas el miedo. Además, no tienes por qué decirles a todos que sabes usar
magia umbra. Puedes mantenerlo en secreto mientras prácticas y solo usarla si
lo ves de verdad necesario”.
“Supongo
que… tienes razón”.
¿Por qué
no pensé en eso antes? No necesito decirles a todos que se usar esta magia,
además ¿no es esto lo que siempre he soñado? Poder usar magia para convertirme
en un aventurero, si entreno de ahora en adelante poder tener un as bajo la
manga siempre.
“Está bien,
por favor se mi maestro a partir de hoy”
Me incline
hacia enfrente mientras hacia mi petición.
“Claro”
Max me
respondió con una sonrisa en su rostro, y así a partir de este día obtuve un
maestro de magia.
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