viernes, 17 de abril de 2020

Capítulo 2 – Un maestro de magia.


Caminamos rumbo al bosque que se encontraba no muy lejos del prado. A pesar de que no tardamos mucho en entrar a este aun nos tomaría algo de tiempo el encontrar las hierbas que vine a buscar.
Mientras voy sumida en mis pensamientos, a unos pasos detrás de mí, un chico al que apenas acabo de conocer camina tarareando felizmente una melodía. - ¿En verdad es un aventurero? – a pesar de que no se ve mucho más grande que yo, tengo entendido que muchos aspirantes a aventureros empiezan a viajar desde temprana edad, por lo que no debería ser tan raro. Aun así, no me parece que emita un aura de alguien que ha forjado su experiencia en combate.



“Oye, por cierto. Aun no me has dicho tu nombre.”


Me dijo mientras inclinaba su cabeza sonriendo.


“¿No deberías presentarte tu primero antes de preguntarle su nombre a alguien?”


Le respondí de forma cortante. No es que me desagrade el tener que presentarme primero, más aún considerando que me va a estar acompañando hasta que volvamos al pueblo, pero por alguna razón la forma en que me lo dijo me irritaba.


“Oh, cierto. Disculpa, puedes llamarme Max”


Respondió casi de forma inmediata, como si se hubiera dado cuenta de su fallo.


“Mi nombre es Annette”.


Le respondí de forma monótona. Siento que de alguna forma me acaba de tomar con la guardia baja - ¿Cómo pude olvidar preguntarle su nombre cuando lo desperté en el prado?


“Mucho gusto Annette, espero que nos llevemos bien”.


“Igualmente”.


Después de ese corto intercambio empecé a sentirme un poco incomoda por el silencio. Quizá debería preguntarle cosas para no sentirme tan ansiosa.


“Así que… Max ¿Qué te trae por estos lugares? No estamos nada cerca de las grandes ciudades del reino, por lo que me parece extraño ¿Acaso eres un aventurero?"


“Algo así, estuve vagando un poco y sabía que debía haber un pueblo cerca, pero creo que termine perdiéndome”.


“¿Algo así? ¿Acaso aun no te has afiliado al gremio de aventureros?”


“¿Gremio de aventureros? Supongo que no ¿Esta eso cerca de aquí?” – Respondió con una mirada dudosa.


Por la forma en que me responde pareciera que no conoce de la existencia del gremio de aventureros. Eso es demasiado extraño, todo el mundo conoce acerca del gremio de aventureros.


“¿No conoces el gremio de aventureros y te haces llamar así aventurero? Todo el mundo debería conocerlo.


“He vivido algo alejado de todo, ¿Podrías decirme que es eso del gremio de aventureros?

Su respuesta me dejo sorprendida, vivir tan alejado como para nunca haber escuchado hablar acerca del gremio suena a un aislamiento total.


“mmm… Verás, el gremio de aventureros es algo así como el lugar en donde se juntan todos los aventureros del mundo. Ahí se pueden solicitar peticiones de ayuda para que los aventureros las cumplan y obtengan ciertas recompensas a cambio. Se supone que todos los aventureros novatos van y se registran ahí para empezar a dar seña de su nombre.”


“Oohh… entonces algo como eso existe. Quizá sea bueno ir a registrarme entonces ¿Esta ese lugar cerca?”


“El gremio de aventureros más cercano está en el pueblo siguiente, a unos tres días de viaje desde aquí.”


“Oh, entonces quizá lo deje para otro momento. Aunque, un aventurero cumpliendo peticiones ¿No suena un poco tonto?”


“¿Eehh...?”


“Digo, ser un aventurero debe tratarse de viajar por el mundo, descubriendo y conquistando mazmorras, luchando contra monstruos y villanos ¿no? No digo que sea malo ir por ahí ayudando a la gente, pero ponerse a cumplir solicitudes por dinero no me suena a algo que un aventurero haría.”


La respuesta que me dio me dejo sin palabras ¿Qué clase de percepción tiene acerca de los aventureros?


“El trabajo que hacen los aventureros es de suma importancia para todos los ciudadanos del reino, creo que eres tú el que tiene una percepción rara sobre los aventureros ¿De dónde has escuchado todo eso?”


“¿Enserio? Solo son cosas que recuerdo de las historias que solía contarme mi padre.”


“¿Historias? ¿Me estás hablando de cuentos y leyendas viejas?”


“No lo sé, siempre creo que eran historias de cuando mi padre era un aventurero o algo así”.


“Quizá eso lo explique todo. Supongo que pudo haber mucha fantasía y heroísmo mezclados en sus historias”.


“jajaj, puede ser. Nunca le pregunte sobre eso”.


“Así que tu padre fue un aventurero ¿Es por eso que tú también quieres serlo?”


Cierta envidia iba mezclada en mis palabras. Ser una aventurera era algo que siempre quise y con lo que solo podía soñar.


“Sí, quiero ser un gran aventurero del que se pueda escuchar en las grandes historias como las que me contaba mi padre”.


Al escucharlo podía ver a un niño contando su más grande sueño, pero aun así podía ver confianza desbordando de el. Aunque suena como algo casi imposible de lograr quizá sea mejor darle el beneficio de la duda. Tampoco soy nadie para ir destruyendo los sueños de las demás personas.


“Espero que puedas lograrlo, pero viéndote ahora mismo creo que te queda un largo camino por delante”.


“Supongo que sí”


Me respondió con una sonrisa en su rostro. Si él quiere ser un gran aventurero tendrá un camino muy duro por delante. Alguien de su edad probablemente tenga mucho tiempo para eso. Eso me recuerda ¿Cuál será su edad?


“Por cierto ¿Cuántos años tienes?”


“16”


“Oh, sabía que no eras mucho más grande que yo”


Me reí entre dientes al pensar que no podía verme como una niña como lo hizo al inicio. Aunque la edad adulta es a partir de los 17, en muchos lugares puede significar una gran diferencia en el trato de la gente hacia ti. Pasa seguido con los chicos del pueblo, cuando cruzan la edad adulta muchos se vuelven soberbios o simplemente molestos”.


“Ya que quieres ser un aventurero y llevas una espada contigo supongo que serás del tipo guerrero o espadachín ¿No?”


Le pregunté con curiosidad. La mayoría de los aventureros son clasificados de acuerdo al rol que pueden desempeñar en un grupo, por lo que ver a alguien con una espada puede hacer a uno pensar que pertenece a alguna clase como espadachín, caballero, guerrero o berserker.


“¿Tipo? Mmm… la verdad es que fui entrenado por mis padres cuando era un niño, así que no estoy muy seguro. Mi padre me enseño esgrima y algunas de sus técnicas mientras mamá me enseñaba magia”


“¡¡¿SABES USAR MAGIA?!!”


Grite sorprendida, la envidia dentro de mi crecía más y más. De entre todas las clases de aventureros aquellas relacionadas con la magia como los magos, hechiceros y brujos son las que más he anhelado poder ser. Lanzar hechizos o desarrollar pociones y artilugios mágicos han sido mi sueño desde siempre. Para mi infortunio es necesario tener al menos un poco de afinidad mágica para ello.

“Solo un poco, aprendí las magias que ambos usaban, además mi madre me enseño bien todas las bases, así que entiendo bien los conceptos de la magia.”


“Qué envidia, yo siempre quise ser una maga aventurera, pero no tengo afinidad mágica con ningún elemento.”


“¿Ninguno?” - Me pregunto junto a una mirada de duda.


“Así es, he intentado con todo tipo de elementos. Probé los cuatro elementos básicos: Agua, fuego, tierra y viento. Y los elementos más raros como luz y trueno. Ni siquiera puedo usar cosas más comunes como la magia sagrada.”


Al decir esas palabras la impotencia empezaba a recorrerme por dentro. Normalmente muchas personas tienen aptitudes para poder usar algún elemento mágico, a esto se le llamamos afinidad mágica. Las personas pueden tener más de una afinidad mágica y de entre todas, la magia sagrada es la que más se suele manifestar en los humanos. El no tener ni siquiera afinidad para la magia sagrada fue un duro golpe a mis sueños.


“Mmm… espera un momento”


Cuando me dijo eso se paró en seco, me gire a verlo y note que ya habíamos entrado en el bosque, con lo sumergida que estaba en nuestra conversación no me había dado cuenta de en qué momento nos adentramos tanto en él. Max se quedó parado mirándome fijamente cuando pude notar algo en sus ojos. Fue solo un instante, un pequeño momento, pero mis ojos no lo pasaron desapercibido, uno de sus ojos cambió, fue una mirada monstruosa, un ojo amarillo y brillante con una pupila alargada, siniestra. Un escalofrió atravesó mi espalda, no podía moverme, di un paso atrás pero no pude continuar, el miedo empezaba a consumirme. ¿De verdad estoy con un monstruo? Distintos pensamientos pasaban por mi cabeza.


“Así que es eso”


Max mostraba una sonrisa en su rostro al verme, a pesar que su ojo había vuelto a la normalidad no podía dejar de pensar en lo que acababa de ver, pareciera que el no se daba cuenta de mi dilema interno. ¿Está tramando algo? Necesitaba correr y alejarme tan rápido como pudiera.


“¿Has intentado el elemento Umbra?”


“¿Eehhh…?”


Su pregunta hizo que volviera de mi trance, delante de mi aún estaba de pie el mismo chico risueño que encontré en el prado hace no mucho tiempo. ¿Habrá sido solo mi imaginación?


“¿Estas bien? Te ves algo pálida ¿acaso te canso la caminata?”


“Oh… sí, estoy bien, no es nada. ¿Qué fue lo que dijiste? ¿Elemento umbra? Nunca he oído hablar sobre él.”


“El elemento umbra es uno de los elementos que mi padre manejaba, fue el segundo elemento que aprendí cuando era un niño, aunque creo que umbra es solo el nombre del espíritu primario del elemento, supongo que debe ser conocido por otro nombre aquí.”


Conozco los nombres de los elementos básicos además de algunos compuestos gracias a una enciclopedia de magia que mi padre me compro en uno de sus viajes, aunque umbra no es uno del cual yo recuerde haber leído.


“Me dijiste que ya has hecho pruebas de afinidad con magias primarias antes ¿no? ¿Por qué no lo intentas?”.


“Bueno, supongo que no pierdo nada”.


Respiré profundamente y exhalé. Empecé a concentrarme justo como me habían enseñado anteriormente e intenté expulsar el ausente poder mágico en mí.


“¡UMBRA!”


Con mi mano al frente recité el nombre del espíritu primario con todas mis fuerzas, de pronto una especie de niebla empezó a aparecer en la palma de mi mano, era tan negra como la noche más oscura y daba una sensación de sentirse fría y sin vida, todo lo contrario de lo que sentirías al estar frente a una chimenea en un día frio, pero aun así podía sentir viniendo de ella una sensación de calidez que recorría la punta de mis dedos- Fue entonces que me di cuenta de lo que era. Me sorprendí y mientras gritaba di un paso hacia atrás tropezándome y cayendo en el suelo.


“¡¡ES EL ELEMENTO DE OSCURIDAD!! ¡¡ME HAS HECHO HACER MAGIA OSCURA!! ¡¡¿QUÉ ME HAS HECHO?!!”


Mire fijamente mis manos mientras empezaba a temblar, era como si algo dentro de mi hubiera cambiado, como si toda mi humanidad hubiera desaparecido. Mi mente empezaba a nublarse presa del pánico.


“¡Oye, tranquila! ¿Qué te pasa? “


“¡¿Qué no ves lo que me has hecho hacer?! Ese es el elemento oscuro, el elemento maldito de que hablan las leyendas. Ahora soy un maldito monstruo…”


“¿Elemento maldito?”


“No te hagas el ignorante. Tu… tu… ¡Eres un maldito monstruo que usa magia oscura!”


Max me tomo de los hombros mientras me miraba confundido, es como si no entendiera nada de lo que estaba pasando. 


“Escúchame Annette, no sé qué historias hayas escuchado pero la magia umbra no está maldita, este fue el elemento que mi padre me enseño, y ni él ni esta magia nos dañó nunca a mi o a mi madre. Intenta tranquilizarte un poco y cuéntame lo que sabes acerca de esto, quizá podamos arreglar este malentendido”.


Su mirada me decía que de verdad buscaba tranquilizarme, su expresión era la de alguien tan firme como una montaña sobre aquello en lo que cree. El de verdad no veía esta magia como una maldición. 


Y así le conté todo lo que sabía al respecto, el cómo hace siglos, cuando los reinos del mundo estaban en constante guerra, hubo muchas mentes moviendo hilos desde las sombras para propagar el caos y la muerte en el mundo. El cómo durante esas épocas fue la Santa Iglesia de Node quienes decidieron enfrentar estos hechos y, tras muchas crueles batallas subyugaron a todos estos villanos que según se cuenta, practicaban la magia oscura para cumplir con sus fines egoístas. Desde entonces hubo casos de numerosos magos que fueron consumidos por el poder y desprovistos de su humanidad al practicar la magia oscura. No fue hasta hace aproximadamente 150 años, durante la Santa Inquisición que se destruyeron todos los registros de esta magia para evitar que las personas cayeran en la tentación de aprenderla. Fue así como quedo marcada como una magia prohibida y se perdió todo vestigio acerca de cómo invocarla de nuevo.


Al terminar de contarle esto Max se quedó en silencio con los ojos cerrados durante un tiempo.


“Entiendo” – fue lo único que dijo antes de volver a caer en el silencio. Unos segundos más tarde volvió a abrir su boca.


“Si te soy sincero, no sé hasta qué punto puede ser tan cierto eso de que el poder de la magia umbra consuma a la gente. Como te dije, este elemento fue algo que mi padre me enseñó a manejar y él siempre me dijo algo que nunca olvidare: 


            “Recuerda, siempre será tu decisión el si quieres usar tu magia para dañar o proteger”.


Por eso estoy seguro de que puedo decirte que esta magia no está maldita. Esta al igual que todas las magias puede usarse de muchas formas diferentes, el limite esta en ti”.


“Entiendo lo que tratas de decirme, pero aun así…”.


Miré hacia el suelo mientras respondía. Estaba segura que no podría tener una vida normal nunca más. Es probable que todos empiecen a rechazarme, puede que incluso mi propia familia. De verdad no podría vivir con eso.


“Si se enteran de que puedo usar esta magia no podré vivir de nuevo entre la gente, todos me rechazaran o me expulsaran de cualquier lugar al que vaya”.


Mi mirada de preocupación delataba mis sentimientos totalmente. La ansiedad empezaba a consumirme. No sabía qué hacer y empezaba a romperme de solo pensar en lo que pasaría.


“Tengo una idea. No tenía pensado algo como esto, pero supongo que no tengo otra opción. Seré tu maestro de magia”.


“Eehh…”.


Sus palabras me dejaron atónita. ¿Qué acaso no ve que los problemas que tengo son por poder usar esta magia? ¡¿Y aun así se empeñará en que pueda aprenderla?!


“Espera un momento ¿Quién te dijo que yo quería aprender a usarla?”


“Míralo así, si me quedo aquí durante un tiempo podré enseñarte a usar tu magia correctamente, y también supervisaré que seas capaz de entender cómo funciona y le pierdas el miedo. Además, no tienes por qué decirles a todos que sabes usar magia umbra. Puedes mantenerlo en secreto mientras prácticas y solo usarla si lo ves de verdad necesario”.


“Supongo que… tienes razón”.


¿Por qué no pensé en eso antes? No necesito decirles a todos que se usar esta magia, además ¿no es esto lo que siempre he soñado? Poder usar magia para convertirme en un aventurero, si entreno de ahora en adelante poder tener un as bajo la manga siempre.


“Está bien, por favor se mi maestro a partir de hoy”


Me incline hacia enfrente mientras hacia mi petición.


“Claro”


Max me respondió con una sonrisa en su rostro, y así a partir de este día obtuve un maestro de magia.






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