domingo, 19 de abril de 2020

Capítulo 3 – Secretos.

Después de terminar nuestra conversación empezamos a buscar las hierbas que vine a buscar, estuvimos cerca de media hora caminando hasta que llegamos a las cercanías de una pequeña cueva donde abundaban. Durante todo el camino hasta aquí Max nunca paro de estar en alerta, a pesar de que no se puede ver nada en las cercanías y empieza a ponerme de nervios.


“¿Es necesario que estés en alerta?”.


“No sabría decirlo, he tenido un mal presentimiento desde que llegue a este lugar”.


“¿Un mal presentimiento?”.


Max se quedó en silencio mientras miraba hacia las profundidades del bosque, parecía como si intentara ver o escuchar algo.


“No es nada, olvídalo”.


“Si tú lo dices”.


Aunque en realidad parece como si algo le preocupara decidí hacerle caso y dejarlo de lado por ahora. Continuamos recogiendo hierbas hasta que el bolso que llevaba conmigo se llenó. Para cuando terminamos habían pasado ya dos horas y el sol empezaba a ocultarse. A pesar de lo que me dijo en ningún momento vi a Max bajar la guardia, supongo que a pesar de su apariencia puede llegar a ser muy dedicado cuando se mete en su papel de escolta.


“Creo que esto es todo, deberíamos volver ahora antes de que se ponga más oscuro”.


“Está bien”.


Empezamos a caminar de regreso. Podía ver como los rayos de luz empezaban a desvanecerse empezaban a desvanecerse poco a poco, para cuando salimos del bosque el cielo ya se había tornado oscuro. Estoy casi segura de que mi madre estará preocupada por mí.


“Mi mamá me va a matar por volver tan tarde” 


Sentí un escalofrió recorrer mi espalda al imaginarme a mi madre enojada.


“Supongo que es tu culpa por no venir más temprano”.


“Oye, ¿Del lado de quien estas?”


“Bien, bien, supongo que del tuyo. Por otro lado, aún tenemos que planear como haremos para tus clases de magia”.


“Cierto, quizá podemos salir del pueblo de vez en cuando, podemos hacer como que venimos al bosque a recoger más hierbas, puedo decirle a mi madre que son para vender en el mercado o guardar como reservas”.


“Me parece bien”.


Cada vez nos acercábamos más a la aldea, las noches en el prado se sienten muy frescas, puedes sentir como las corrientes de viento vuelan libres mientras hace que los pastizales se balanceen con gracia. En el cielo se pueden observar cuatro lunas brillantes. Dos de ellas eran blancas, una de un brillante amarillo y la ultima de un intenso rojo. 


Mientras caminaba me quedé observando la luna amarilla que se alzaba justo frente a mí, y al verla no pude evitar recordar la escena que paso hace unas pocas horas. La imagen de un ojo monstruoso que no podía sacar de mi cabeza. Aun mantengo mis dudas de si lo que vi fue real o si Max en realidad es humano. No es del todo raro encontrar a miembros de las razas bestias por el mundo, pero no es muy común encontrarlos en las cercanías de nuestra aldea. En este reino existen muchas historias de conflictos con ellas, así que las distintas tribus bestias intentan mantener su distancia de los problemas de los humanos. A pesar de esto los grupos que tiene un mayor parecido a los humanos como los altos elfos de los bosques, los enanos de las montañas o los niños eternos de la zona central del reino tienden a mezclarse entre las poblaciones humanas, aun así, suelen existir conflictos entre estos y algunos grupos de humanos.


“Por cierto, tu… ¿Eres humano?”


“¿Eh? ¿Por qué lo preguntas? ¿No es obvio?”


“Perdón, es solo que… tu ojo”.


“Oh, ¿lo notaste?”


Asentí. Max volteo a verme con una mirada triste, parecía como hubiera fallado en cumplir con algo, quizá nadie debía de haberse dado cuenta de su ojo.


“Es un regalo de mi madre, aunque como podrás notar realmente soy humano”.


Max se mostraba tranquilo como antes, es bueno pensar que quizá solo es optimista por naturaleza.


“Y ¿Qué es lo que hace?”.


“Mmm… Digamos que con el puedo ver mejor que con unos ojos normales, además puedo ver rastros de vitalis en el aire, así como rastros que la gente desprende. Así fue como supe de tu potencial con la magia umbra.”


“¿Existe algo así?”


“Por supuesto, todos los seres vivos desprenden vitalis de sí mismos, y cuando este tiene alguna afinidad elemental este mismo elemento se mezcla con el vitalis que desprenden”.


El Vitalis. También conocido como poder mágico, se dice que es la esencia de la vida y es lo que da poder a todo lo que existe. Es gracias a este que podemos usar magia y fortalecernos para luchar contra criaturas más poderosas que nosotros con las que normalmente no podríamos combatir. Existen teorías de que todos los seres vivos pueden almacenar grandes cantidades de vitalis dentro de ellos, pero nunca escuche nada sobre que este se desprendía de nuestros cuerpos.


“¿Y cómo se ve?”


“Mmm… diría que es como cuando las polillas son atraídas por la luz, pequeñas partículas elementales buscan entrar en contacto con el vitalis expulsado y se mueven sin parar alrededor de este.”


“¿Y puedes verlo todo el tiempo?”


“Solo mientras uso estos ojos, aunque no suelo hacerlo demasiado cuando hay gente cerca, mis padres siempre me advirtieron de eso”.


“Si, te recomendaría que no lo hicieras en el pueblo, ya me lleve un buen susto por eso. Procuraré que este sea nuestro secreto así que no te preocupes ¿Si?”


“Bien”.


Max empezó a reír y mientras el prado empezaba a convertirse en un claro, llegamos a las puertas de la aldea.


Se podía observar una gran muralla de troncos rodeando el pueblo. Nos acercamos a la puerta de la aldea cuando un guardia nos avistó desde el puesto de vigilancia que se alzaba sobre esta. El guardia bajó rápidamente para recibirnos. Su nombre es Jules, él ha sido el guardia de la puerta de la aldea desde que tengo memoria, su familia ha sido la encargada de custodiar la puerta de la aldea por generaciones, aunque el tiene una apariencia seria es una persona amable, siempre me despide cuando salgo hacia el bosque y está pendiente de que vuelva. Unos pasos detrás de el se encontraba un chico de mi edad, Edwin. El es el hermano menor de Jules, lo conozco desde siempre, anteriormente solía jugar junto a los demás chicos del pueblo, pero desde hace algún tiempo se queda junto a su hermano entrenando para ser el futuro guardia de la aldea.


“Oye Annette, estaba empezando a preocuparme. Creí que intentarías volver antes de que el sol se pusiera, pensé que tendría que llamar a un grupo de búsqueda para ir por ti”.


“Lo siento Jules, es que pasaron algunas cosas y perdí la noción del tiempo”.


“Recuerda que es peligroso estar fuera de noche, no deberías tomártelo tan a la ligera. Por cierto ¿Quién es el chico?”


“Oh, él es Max. Me lo encontré en el prado y estuvo acompañándome mientras buscaba hierbas en le bosque”.


“Mmm… ¿Un aventurero? No recuerdo haberte visto alguna vez por aquí”.


La forma en que Jules se dirigía a Max hacia ver que no confiaba en él. Había escuchado que Jules tiene algunos prejuicios contra los aventureros por ciertos conflictos que tuvo en el pasado.


“Solo soy un novato, soy nuevo por aquí también. Me perdí buscando el pueblo y terminé en el prado donde me encontré con Annette”.


Max le respondió con una sonrisa en el rostro, Jules le mostró una cara de disgusto. Detrás de él pude notar como Edwin tenía una expresión extraña en su rostro mientras miraba a Max.


“Bueno, supongo que pasaras aquí la noche ¿No? Hay una posada no muy lejos de aquí, solo sigue recto por aquí. La notaras enseguida en cuanto la veas”.


“No te preocupes Jules, ya que él me estuvo ayudando todo el día, yo lo guiare por la aldea”.


“Está bien, entonces te lo encargo a ti Annette. Procura que no haga ningún alboroto en la aldea por favor”.


“Te preocupas demasiado. Bueno, nos vamos. Nos vemos luego entonces Jules. Adiós Edwin."


“¿Eehh? Oh, adiós…”.


“Nos vemos Annette”.


Me despedí de Jules y Edwin, por alguna razón Edwin parecía perdido en sus pensamientos, no dijo nada ni quito esa expresión de su cara hasta el final.


Empezamos a caminar por la calle principal de la aldea, mientras bajábamos por una pequeña pendiente se podían ver algunos edificios comerciales a ambos lados de la calle, estos eran negocios donde normalmente podrías ver gente caminando durante el día. Mientras seguíamos caminando recordé que no le había preguntado a Max por sus planes.


“Oye Max ¿Te quedaras en la posada del pueblo?”


“Eso creo, espero que haya buena comida. Tengo mucha hambre” 


“De ser así podrías venir a cenar a mi casa, con eso puedo agradecerte por tu ayuda y todo lo demás”.


“¿Estás segura? ¿No deberías hablarlo con tu familia antes?”


“Todo está bien, además mi madre no podrá regañarme si hay invitados en casa”


No pude evitar sentir un escalofrió recorrer mi espalda al imaginar a mi madre enojada al verme llegar tan tarde a casa.


“Entonces la cena esta arreglada, espera ¿Tienes dinero para pagar la posada?”


“¿Qué? ¿Hay que pagar el hospedaje?”


“¡¡¿Pero dónde diablos tienes tu sentido común?!!


Empiezo a perder la esperanza en Max y su futuro como aventurero.


“Obviamente tienes que pagar por tu hospedaje, también por la comida. De verdad ¿Cómo has vivido toda tu vida?”


“Lo siento, lo siento. En este momento no llevo dinero conmigo, solo tengo algunas pieles de liebres de los vientos que cacé mientras viajaba hacia este lugar”.


“Bueno, quizá podrías venderlas aquí en el mercado por la mañana y conseguir algo de dinero. Eso nos deja sin otra opción, tendré que preguntarle a mi madre si puedes quedarte en casa esta noche”.

“¿Enserio? Me siento muy apenado por esto.”


Parecía como si Max se fuera a poner a llorar de la vergüenza. De verdad no sé qué pensar de él, se muestra tan firme y seguro como un aventurero, aunque por lo que veo sigue siendo un niño como yo. 


“Bueno andando entonces”


Max asintió y continuamos nuestro camino hasta que llegamos a mi casa. Mi casa se encuentra en el borde de la sección oeste de la aldea. Aunque la aldea no es tan grande como los pueblos de más al este o las pequeñas ciudades sigue teniendo un tamaño considerable, un pequeño rio y campos de cultivo se extienden dentro de los muros que la rodean. Al norte del pueblo cerca de los campos de cultivo se encuentra la casa del alcalde, en la sección sur se encuentra el mercado y la entrada del pueblo, mientras que en las secciones este y oeste se pueden encontrar casas y pequeños comercios familiares.


Mi casa es una pequeña vivienda de una planta, en la parte de atrás tenemos un establo para nuestras vacas y caballos. Aunque mi padre es un comerciante mi madre se dedica a vender leche y quesos en el pueblo. Aunque nuestra casa no es muy grande tenemos una habitación extra que mi padre utilizaba como estudio. Supongo que Max podrá quedarse ahí.


Abrí la puerta de la casa cuando de pronto empecé a escuchar pasos de personas corriendo hacia la entrada.


“¡MAMAAAA!, ANNETTE ESTA EN CASA!!”


Melody, mi hermana menor empezó a gritar justo cuando me vio entrar.


“¡¡Y TRAJO A UN HOMBRE CON ELLAAAA!!”


Jane, mi otra hermana y gemela de Melody continuó.


“¡¡QUIEREN CALLARSE LAS DOS!! ¡¡VAN A MOLESTAR A TODOS LOS VECINOS!!”


Les grité molesta y corrí hacia ellas, pero escaparon rápidamente.


“Lo siento por eso, no suelo traer visitas a casa normalmente”.


“No te preocupes, jejej…”


Max empezó a reír con una cara de pena. En este momento me quiero enterrar en un agujero.


“Annette, ¿Qué horas crees que son estas de volver, y que es todo ese alboroto que traen tus hermanas?”


Mi madre apareció caminando desde la cocina detrás de mí. Al girarme noté que tenía su mirada seria, eso solo podía significar que estaba en problemas.


“Oh, una visita, disculpa el alboroto. Mucho gusto mi nombre es Aria, soy la madre de Annette”.


De pronto su mirada seria cambio a una más tranquila y feliz, estoy a salvo por hoy.


“Mucho gusto señora, mi nombre es Max”


“Max me estuvo acompañando esta tarde en el bosque mientras buscaba hierbas, es un aventurero nuevo en el pueblo, pero no tiene dinero para quedarse en la posada, así que pensé que tal vez podría pasar la noche aquí”.


“Ara~ así que es eso, pero el estudio de tu padre está lleno de cosas, no creo que podamos acondicionarlo, a menos que quieras que duerma con-ti-go”.


“¡¡¡MAMÁ!!!”


Mi cara se tornó completamente roja. Ahora de verdad quiero estar tres metros bajo tierra.


“Disculpa, disculpa. Es solo que mi hija no suele traer visitas a casa normalmente, mucho menos chicos. Ya estábamos pensando que no le interesaba nada de eso”.


“¡¡Mamá ya para!!”


“No se preocupe señora, si no es demasiada molestia yo podría dormir en el establo que está detrás de la casa”.


“¿Estás seguro? Sé que es verano, pero las noches siguen siendo algo frías”


“Estaré bien, solo necesito una manta”


“¿Estás seguro Max?”


Dudaba en dejar a Max durmiendo en el establo, no es que piense que no podría dormir ahí, pero me sienta mal luego de haberlo invitado a pasar la noche aquí.


“Esta perfecto para mi”


Me respondió con una sonrisa.


“Bien, entonces empezare a preparar la cena. Puedes tomar un baño detrás del establo, solo tienes que sacar un poco de agua del pozo que hay en el patio y ponerla dentro del barril para calentarla”.


“Está bien”.


Mientras Max salía hacia el patio y yo me puse a preparar la cena, mis hermanas se quedaron observándolo por una ventana. Entonces Jane se volteó hacia mí.


“Hermana ¿Quién es ese chico?”


“Alguien que conocí en el prado esta tarde”.


Al decir eso Melody hizo una mueca y también se giró hacia mí.


“¿No se molestarán los otros chicos del pueblo si saben que esta aquí?”


“¿Qué? ¿Por qué tendrían que molestarse?”


“Sigues siendo tan siega como siempre”.


“¡¿Cómo que ciega?!”


Pensándolo mejor, por alguna razón desde hace algún tiempo me he metido en problemas con algunos de los chicos del pueblo, sobre todo cuando empiezan a actuar de forma molesta y se ponen a alardear frente a mí. No los soporto así que evito pasar demasiado tiempo cerca de ellos.


“Olvídalo hermana”


Al decir eso, Melody y Jane se giraron de nuevo a observar por la ventana, mientras tanto terminé de preparar la cena. Preparé sopa de champiñones rojos del bosque con pan seco, queso y espinas de dragón del silencio, esta ultima fue una de las cosas que fui a recoger al bosque, el “Dragón del silencio” es una pequeña flor grisácea que solo crece en esta región del reino, cerca de la cordillera Synora por el clima frio que hay la mayor parte del año. Se dice que le llamaron asi porque un dragón del mismo color habitaba estas tierras en el pasado. Aunque actualmente estamos en pleno verano la temperatura no suele bajar lo suficiente, por lo que las comidas calientes como sopas y estofados siempre son bienvenidos.


Llamé a todos a cenar, poco después Max entro de nuevo a la casa, aún tenía el cabello un poco empapado y había retirado su armadura de cuero, mochila, capa y espada.


“La cena está servida”


“Muchas gracias”


Max me agradeció y se sentó en la mesa. Cuando le serví Jane se quedó observando la comida como un pequeño animal hambriento.


“¿Tienes hambre Jane?”


Jane solo asintió sin despegar su vista de la comida.


“Está bien, pero antes ve a llamar a mamá ¿Sí?”


“Okay”


Jane corrió hacia el cuarto de mis padres. Melody se acercó en silencio y se sentó en la mesa. Serví la comida en cuencos de madera y tomé asiento junto a Max. Mi madre se sentó al otro lado de Max, Jane se sentó entre melodía y yo. En ese momento pensé que esta sería una cena tranquila cuando Jane alzó la voz.


“¿Entonces eres un aventurero?”


“Así es”


“¿Has peleado con dragones?


Podía ver como a Jane se le iluminaban los ojos, ella ama las historias de aventureros que nos contaba mi padre, supongo que al conocer a un aventurero de verdad le ha emocionado un poco, bueno, si es que le puedo llamar aventurero a Max.


“Algo así”


Max puso una cara incomoda con esa última pregunta, supongo que es solo reflejo de su experiencia.

“Jane, déjalo cenar en paz, luego podrás preguntarle lo que quieras ¡¡Y mastica bien antes de tragar!!

Regañe a Jane mientras empezaba a atragantarse con su comida, entiendo que está emocionada pero no debería olvidar sus modales en la mesa. Fue entonces Melody la que decidió decir algo.


“¿Y te vas a casar con mi hermana?”


En ese momento la que se empezó a ahogar con su comida fui yo. Justo cuando iba a decir algo mi madre interrumpió con un aplauso.


“Suficiente niñas, terminen de cenar tranquilas y dejen en paz a su hermana y a Max. Han estado fuera todo el día y deben estar muy cansados”.


“Esta bien”


Jane y Melody contestaron al mismo tiempo y continuaron comiendo su sopa.


“Gracias mamá”


Sentí un alivio de que ella interviniera, aunque no lo parece a veces sabe leer demasiado bien el ambiente.


“Bueno, creo que mañana será otro día para hablar y conocernos, terminen de cenar y vayan a dormir”.


“Gracias señora”.


“Yo me retiraré por hoy, si ya terminaron de cenar ustedes también deben irse a dormir niñas.

Jane y Melody contestaron juntas con un “Oooiii~” a veces me asusta su sincronización como gemelas.


“Buenas noches niños”.

Mamá se levantó de la mesa, Jane y Melody le siguieron dejándonos solos a mí y a Max.

“Tienes una linda familia”

“Si…”

“Bueno, creo que deberíamos ir a dormir también, mañana será un largo día, recuerda que tenemos que planear lo que haremos con tu entrenamiento”.


“Si, lo se, pero recuerda no decirlo en voz alta”.


“Oh, lo siento. Bueno, me retiro a dormir”.


“Bien, mi madre debió preparar el establo para ti mientras te bañabas, así que todo debería estar en orden. Por cierto, mi madre se despierta temprano a ordeñar las vacas, así que no te vayas a asustar”.


“No hay problema, y gracias por la cena, estuvo deliciosa”.


“Descansa”.


“Tu igual”.


Max salió hacia el establo. Cerré las puertas de la casa y entre a mi alcoba. Con todo lo que paso hoy me siento agotada. Me recosté en mi cama y poco a poco empecé a quedarme dormida, entonces recordé que había olvidado tomar un baño. Normalmente no tendría problema con tomarlo ahora, pero con Max afuera en el establo preferiría evitar malentendidos.


“Ese chico solo me trae problemas ¡¡¡¡OUUUUUU!!!!”


Y con esas palabras decidí que mañana sería otro día, y lentamente me quede dormida.



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